La UNESCO: nuevas políticas culturales para tiempos recios

A partir de los años 80 ha habido cambios fundamentales en el entorno internacional, en los paradigmas políticos, y en la vida de las sociedades

La UNESCO: nuevas políticas culturales para tiempos recios
Juan José Bremer / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

2020 se cerró como uno de los años más difíciles para el mundo. La pandemia caló profundo en la salud y el bienestar de todas las sociedades y su impacto generará procesos contradictorios. Desde una visión constructiva, no obstante, se abre una oportunidad para la revisión crítica de la dirección misma de nuestra civilización. 

Coincido con el diagnóstico de la necesidad de corregir el rumbo y renovar instituciones a fin de que respondan a realidad actual y este es el momento propicio para una reflexión de conjunto. En esta coyuntura cobra mayor importancia la organización de la segunda edición del Foro Mundial de Políticas Culturales (Mondiacult) en México en 2022. 

En nuestro país hace 40 años se tuvo la primera reunión de Ministros de Cultura de los países miembros de la Unesco para definir las políticas culturales del momento. Como resultado de ello se crearon las bases de los temas centrales de la Organización en el campo de la cultura y los objetivos de las políticas culturales. En esa reunión se definió un nuevo concepto de cultura que incluía a los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano y los sistemas de valores, tradiciones y creencias. Además, los países participantes rechazaron toda jerarquía de culturas determinando que nada justifica la discriminación entre culturas “superiores” e “inferiores”, y se planteó la relevancia de que las comunidades participen en la creación de las políticas culturales. 

A partir de los años 80 ha habido cambios fundamentales en el entorno internacional, en los paradigmas políticos, y en la vida de las sociedades. El progreso tecnológico ha dado una nueva dimensión a la creación y a la difusión de la ciencia, la cultura y el arte en general. Junto a la luminosa avenida de inéditas oportunidades se abrió también un callejón oscuro que está afectando en su entraña a la concordia y a la vida social. 

La Unesco y sus países miembros tendrán en la reunión que se ha propuesto auspiciar en México una extraordinaria oportunidad para ofrecer respuestas a los temas y desafíos de nuestro tiempo. Anticipo algunos: la necesidad de atender los efectos provocados en los ecosistemas culturales por la crisis sanitaria; la vinculación de la cultura con la naturaleza, la ciencia, la tecnología y el ámbito digital; la protección de los derechos colectivos de propiedad intelectual y la remuneración justa de las comunidades indígenas; el tráfico ilícito de bienes culturales; y el imperativo de nuevos modelos de cooperación internacional. 

Uno de los temas más urgentes es la necesidad de establecer un marco legal adecuado para los medios masivos y las redes sociales de comunicación. Es imperativo fijar los límites de la libertad de expresión ante los discursos de odio y los mensajes del supremacismo racial y la discriminación de otras culturas que constituyen una nueva pandemia que afecta la salud de las sociedades y la convivencia en democracia. 

Para que pasada la tormenta las cosas no vuelvan a ser como lo eran antes, cada quien desde su campo de acción debe involucrarse en la solución a estos problemas. Este año, nuestro país trabajará en la generación de consensos que permita que Mondiacult 2022 produzca resultados. No hay cambio duradero si no está reforzado por nuevos contenidos culturales y ésta será la oportunidad para actualizar la relación de la cultura con el mundo actual. 

POR JUAN JOSÉ BREMER 
REPRESENTANTE PERMANENTE DE MÉXICO ANTE LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA EDUCACIÓN, LA CIENCIA Y LA CULTURA  

 


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