Frankenstein electoral

Si la alianza PAN-PRD fue un desastre en 2018, la incorporación del PRI presagia la pulverización de la oposición

Frankenstein electoral
Manuel López San Martín / Definiciones / El Heraldo de México

De la irracional mezcla del agua con el aceite, a la preparación de un menjurje dantesco. Si la alianza contra natura entre PAN y PRD arrojó como saldo un desastre electoral en 2018, la incorporación del PRI al revoltijo, presagia no solo un caos para los votantes, sino la pulverización de la oposición que, sin ayuda de nadie, camina a su desdibujamiento.

La desesperación por no terminar de levantarse de la lona es entendible. La necesidad de consolidar un polo que haga contrapeso, también. Lo que resulta incomprensible es que la mejor manera de intentar el éxito electoral, pase por revivir una fórmula que ya fracasó.

En 2018, PAN y PRD tuvieron la peor de sus elecciones presidenciales en la época reciente. López Obrador les pasó por encima. Tres años después, ¿aderezarán el fallido modelo invitando al PRI, al que hace apenas unos años acusaban de todos los males? A las posibles alianzas electorales por las gubernaturas, habrá que agregar que los membretes de los tres partidos se agruparán en más de la mitad de los 300 distritos electorales del país: 158.

***

El enredo ideológico entre PAN y PRD, disfrazado de Frente en la boleta electoral hace un par de años, tiene una clara lección: en la mezcla, ambos partidos se desdibujan ante su electorado; los dos pierden. Con una oposición sin programa, débil y borrosa, ya sabemos quién gana. Ahora el Frankenstein es más inexplicable para el elector, pero indudablemente apetitoso para el Presidente que, hace rato, colocó en la misma canasta a todos los partidos menos al suyo. “Todos son iguales”, ha repetido hasta la saciedad. Bien, pues están a punto de darle la razón. “Ellos, contra nosotros”, dirá. Y en esa disyuntiva, los arrollará. El tantas veces negado PRIAN, existe.

En la polarización de la arena electoral, López Obrador se mueve como pez en el agua. Es feliz, feliz, feliz. Pareciera que sus adversarios no lo supieran o no se dieran cuenta, porque terminan mordiendo el anzuelo. No han aprendido nada. Cometen sistemáticamente los mismos errores. El Presidente los subirá al ring al ritmo que quiere, los tendrá donde quiere y como quiere.

Le darán la razón en lo que burlonamente presentó desde junio en una mañanera: el supuesto bodrio llamado Bloque Opositor Amplio (BOA), que integraba a todos los partidos de oposición, verá luz, para beneplácito presidencial.

¿Todos juntos en torno a uno de los más funestos personajes de la vida pública, Jorge Hank Rhon, con tal de ganar en Baja California? ¿PRI y PRD unidos en Guerrero, donde los segundos acusaron durante años a los primeros de perseguir a sus militantes? ¿Los panistas de NL, que acusaron robo del PRI en las alcaldías de Monterrey y Guadalupe en 2018, haciendo campaña de la mano de los tricolores?

Juntos en más de medio país, confundirán a un electorado que no sabrá qué implicará votar por ellos, más allá de estar en contra de un hombre.

Si aliarse sin programa ni ideología, no es ambición desbordada, ¿entonces qué es? Porque hasta para el deseo de supervivencia habría que tener un mínimo de pudor.

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN


Compartir