A través de la cerradura

Las carreras han arrancado y, una vez más, los ciudadanos sólo vemos de lejos, lo que alcanzamos o nos dejan, mientras un pequeño puñado de personas discute alianzas

A través de la cerradura
Fernanda Caso / Ayer pensaba distinto / Opinión El Heraldo de México

Entre las muchas tradiciones de nuestra incipiente democracia, una de las más sólidas y duraderas es la de quejarnos de las opciones que tenemos en la boleta. A pesar de que hay partidos de más, a la hora de la hora, las opciones terminan siendo pocas y poco satisfactorias y, para colmo, los ciudadanos son los últimos en ser invitados a la fiesta.

Ya sea para alcaldes, gobernadores o presidente de la República, cada que se cumple el periodo, vemos el mismo desfile. Los dirigentes partidistas se reúnen a puerta cerrada, los precandidatos conversan en un café, las cúpulas políticas, sindicales y empresariales levantan encuestas que no hacen públicas, pues son sólo para ellos: los poderosos electores primarios, los “tomadores de decisiones”, quienes le dirán al resto del país quién estará en la boleta.

El resto de los ciudadanos nos dedicamos a la espera y la especulación, haciendo un esfuerzo por ver a través de la cerradura lo que sucede detrás de la puerta. Esta espera se nutre de filtraciones a la prensa y rumores de pasillo, declaraciones encubiertas y, cuando algo sale mal, el anuncio de uno de los precandidatos inconformes de que el proceso estuvo amañado y que va a proceder a litigarlo en el Tribunal.

Se han hecho intentos de abrir estos procesos en el pasado. La larga historia democrática del PAN es una muestra del esfuerzo por contrastarse a sí mismo con el priismo cerrado y lineal. El PRD, por su parte, se escindió del PRI justamente con motivo de la definición de sus candidaturas e intentó instituir una verdadera democracia interna. 

Desafortunadamente, el modelo del PRI ha triunfado de nuevo. Poco a poco, el PAN ha ido cediendo al punto en el que sus elecciones internas ya son solo un ritual para confirmar acuerdos cupulares. El PRD, reducido a escombros, está a expensas del mejor postor. Ni Morena, ni los partidos nuevos ni los pequeños hacen siquiera el intento de abrirse a la deliberación ciudadana.

La elección del 2021 va perfectamente encaminada en la ruta de la tradición. En estos momentos, los partidos políticos se encuentran en el proceso de selección de sus candidatos para gobernador en 15 estados, alcaldes y legisladores locales en 30, y
diputados federales en todo el país. Las carreras han arrancado y, una vez más, los ciudadanos sólo vemos de lejos, lo que alcanzamos o nos dejan, mientras un pequeño puñado de personas discute alianzas, consulta al presidente y negocia con caciques locales, para luego salir a anunciarnos cuáles serán nuestras opciones.

No puede resultar una sorpresa que los ciudadanos nos sintamos tan lejos de los candidatos: no los vimos debatir, no pudimos involucrarnos en sus procesos internos, no pudimos inscribirnos para participar en una elección primaria. La gran paradoja es que son ellos, los funcionarios que se han beneficiado durante años de este sistema, los únicos que pueden cambiar el modelo.

POR FERNANDA CASO
FERNANDACASO@HOTMAIL.COM
@FER_CASO


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