Propaganda peligrosa

El tiraje alcanza los 10 millones de ejemplares en lo que los autores modestamente llaman una “primera edición”.

Propaganda peligrosa
Alejandro Poiré / Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

“Pide perdón si actuaste mal y otórgalo si fuiste víctima de maltrato, agresión, abuso o violencia, que así permitirás la liberación de la culpa de quien te ofendió”. (Guía ética para la transformación de México, Gobierno de la República, noviembre 2020).

En cumplimiento de una promesa de campaña, y después de una discusión que incluye la nada impresionante cifra de 461 contribuciones recibidas de todo el país en el portal de la Constitución Moral, así como más de 50 foros y mesas de reflexión, se presentó el jueves dicha guía cuya propuesta número nueve de 20 incluye esa idea del perdón.

Es una pena, además de un engaño, que lo que se ofrece en la presentación como una invitación a la reflexión esté tan arraigada en una perspectiva ideológica y propagandista tan inútil. Es indispensable la discusión contemporánea sobre los valores que inspiran la acción de las personas. Pero cuando su promotor es el gobierno, y su referente es un panfleto que promueve, una vez más, que todos los males vienen de una sola fuente –el neoliberalismo, obvio– y todos los bienes de un solo movimiento político, ante lo que estamos es simplemente propaganda.

Según la cobertura mediática del asunto, el tiraje de esta guía alcanza los 10 millones de ejemplares en lo que los autores modestamente llaman una “primera edición”; también se anuncia sin pudor que estos ejemplares serán entregados a los beneficiarios de programas de Bienestar. En suma, estamos ante el cobijo ideológico de unos programas de apoyo social del gobierno.

Habrá por ello que vigilar cómo y cuándo se entregan esos panfletos, porque la ley prohíbe el uso con fines de propaganda política de los recursos gubernamentales, y también establece con claridad los límites a la comunicación del gobierno durante las campañas que se avecinan. Esta es labor de las autoridades electorales y de la Auditoría Superior de la Federación. Por ahora destaco solo una idea especialmente perniciosa (no es la única) del listado propuesto por la guía.

Nadie disputa el valor del perdón como elemento central de construcción de la paz y de un proceso de trascendencia personal del ofendido. Pero me parece peligroso, incluso cínico, decirle a una víctima del delito que lo moralmente correcto es que perdone sin más a quien seguramente será impune y podría por ello volverle a violentar.

Jeremy Bentham, al ponderar el daño causado por el crimen, propone la idea del temor por daños sin límite que inflige un delito en el agredido. La impunidad, la sensación de que no ha habido justicia, que el Estado no protege a las personas, que no hay arrepentimiento, todo ello contribuye a que se mantenga o exacerbe este temor entre las víctimas del delito. Y por ello es indispensable recordar que el perdón es un valor indiscutible, pero que, en lo referente a las víctimas de un delito, tiene un correlato indispensable que es la justicia.

Así que no pongamos el peso ético de la construcción de la paz en las víctimas sin reconocer antes que seguimos teniendo una enorme deuda de justicia pendiente. Sin justicia, al menos como entorno general en el que nos sabemos mínimamente protegidos ante un delito, será difícil encontrar un perdón genuino y duradero.

POR ALEJANDRO POIRÉ
DECANO CIENCIAS SOCIALES Y GOBIERNO TECNOLÓGICO DE MONTERREY
@ALEJANDROPOIRE


Compartir