El uno-dos del almirante y el general

Al inicio del gobierno, la Marina era el patito feo de las Fuerzas Armadas. Poco a poco se han ido ganando la confianza

El uno-dos del almirante y el general
Martha Anaya / Alhajero / Opinión El Heraldo de México

Cuando inició este gobierno —dos años a punto de cumplirse—, ni la Secretaría de Marina como institución, ni su titular, el almirante José Rafael Ojeda Durán, figuraban en la zona de mayor confianza del Presidente de la República.

En ese arranque de sexenio, fue notorio cómo Andrés Manuel López Obrador hizo a un lado a la Marina Armada y a sus equipos de élite, estrellas en la lucha contra el narcotráfico en los dos sexenios previos —los de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón—, con el apoyo de algunas agencias de inteligencia de Estados Unidos, particularmente de la DEA.

La razón de esa actitud tenía que ver, en buena medida, con el nacionalismo de AMLO y la necesidad de “romper” con las prácticas del pasado.

El Presidente depositó su confianza en el Ejército y en el general secretario Luis Cresencio Sandoval.

Fueron tiempos difíciles (casi un año) para el almirante.  

Poco a poco, con el profesionalismo de los marinos en distintas tareas de protección civil y el apoyo del secretario de la Defensa, el almirante Ojeda fue ganando terreno. Incluso, su participación en las mañaneras dejó de ser un sufrimiento y pasó a mostrar su capacidad de mando.

Hoy en día, su labor de salvamento es ampliamente reconocida ante las inundaciones en Tabasco, al igual que su apoyo médico y hospitalario frente al COVID-19.

Pero el almirante Ojeda parece tener claro cuál es el lugar que ocupan en estos tiempos turbulentos, en el que las Fuerzas Armadas —de nueva cuenta— se mueven en el terreno político como no se veía en la era civilista

En su discurso, ayer, en conmemoración del Día de la Armada, el secretario de Marina refrendó —como ha sido en los distintos gobiernos— la lealtad de los marinos a la investidura presidencial. Y algo más en este caso: “(…) le queremos expresar nuestro incondicional apoyo al Ejército Mexicano como nuestro compañero de armas”.

Luego vino el uno-dos del almirante al discurso del general secretario del pasado 20 de noviembre:

“Las Fuerzas Armadas, como bien lo dijo el general Luis Cresencio Sandoval, no anhelamos el poder y no tenemos ningún poder, como algunos lo han manifestado. Tenemos disciplina y espíritu de sacrificio, lo que nos hace ser lo que somos: personas emanadas del pueblo con valores y principios inculcados para servir a México. Que quede muy claro: somos personas que servimos a México por convicción, no esperamos nada a cambio”.

Buen discurso. Pero… ¿en verdad creen que no tienen ningún poder? 

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GEMAS: Obsequio de las autoridades religiosas de la Basílica de Guadalupe y del Gobierno de la CDMX, anunciando el cierre del santuario del 10 al 13 de diciembre: "Las condiciones sanitarias que vive el país a causa del COVID-19 no nos permiten en esta ocasión celebrar a la Virgen de Guadalupe peregrinando juntos a su santuario".

POR MARTHA ANAYA
MARTHAMERCEDESA@GMAIL.COM
@MARTHAANAYA


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