Renata tenía 13 cuando le quitaron la vida; autoridades pudieron haber evitado su feminicidio

El principal sospechoso del asesinato de Renata la habría intentado grabar mientras se bañaba; levantaron una demanda de acoso sexual, pero las autoridades no hicieron nada

Renata tenía 13 cuando le quitaron la vida; autoridades pudieron haber evitado su feminicidio
Feminicidio de Renata Luna Reyes.

Apreciable lector, hagamos un ejercicio de reflexión. ¿Recuerda usted cuando tenía 13 años?, ¿qué quería ser de grande?... Renata Martinely Luna Reyes soñaba con ser bailarina profesional, su pasión era bailar, diario tomaba clases de jazz. A ella la violaron y asesinaron, el suyo es uno de los 82 feminicidios registrados en noviembre de 2020.

Quienes conocieron a Renata en vida se referían a ella como “una niña tan linda”. Si, una niña. Renata tenía 13 años cuando la estrangularon en su casa. Se presume que fue la expareja de su mamá quien ingresó a su domicilio un domingo 29 de noviembre por la mañana, mientras ella dormía y cometió el crimen. La encontraron “como si estuviera dormida”, pero con la cabeza completamente encintada y aún en pijama.

Pero la historia comienza exactamente cinco meses atrás, el 29 de junio del año de la pandemia. Aquel lunes, dicho sujeto, el principal sospechoso del feminicidio, habría intentado grabar a Renata mientras se bañaba. Ella, siempre alerta, se dio cuenta y corrió a contarle a su madre, Karen Reyes, quien en ese instante terminó con esta persona con la que llevaba una relación violenta.

Escucha aquí la historia de Renata

Madre e hija acudieron a la Agencia Especializada en Violencia Familiar, Sexual y de Género (AMPEVIS) a levantar una demanda por acoso sexual contra aquel hombre, pero quedó en el olvido. Las autoridades no hicieron nada. Ellas abandonaron la casa donde vivían con él, pensando en que estarían a salvo y se mudaron a un cuarto en la colonia Chocolines en Ixtapaluca, Estado de México, al lado del pequeño restaurante que atendía Karen.

Yo creí que al haberme salido de la casa de él, yo ya tenía a mi hija a salvo, que el problema ya iba directamente entre él y yo, pero desafortunadamente no fue así”.

 

Un corazón noble

Renata era defensora de sus amigas y no toleraba que hombres se le quedaran viendo o les dijeran algo obsceno en la calle; ella, inmediatamente, les contestaba. No se quedaba callada, recuerda Karen.

La describe con un corazón muy grande y noble. Antes que ella, siempre estaban las demás personas; era de aquellas que compartía su comida antes de ella probarla.

“Yo cuando sea grande mamá, voy a construir un albergue para las personas que están en la calle”, decía Renata. 

La niña de 13 años cursaba el segundo año de secundaria y le iba bien. Era dedicada a sus estudios y ahora con las clases en línea por la pandemia, no salía de su cuarto hasta acabar con todas las tareas que le dejaban. También le ayudaba a su mamá a atender el pequeño local de comida mexicana que tenían, en el que servían huaraches.

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El feminicidio de una niña

El domingo 29 de noviembre, el día de su feminicidio, Renata se había dormido de madrugada, pues había estado conviviendo con sus amigos en redes sociales. Tenía un sueño extremadamente profundo, no había ruido que la alejara de él, por lo que se iba a despertar tarde el último día del fin de semana y cuando lo hiciera, se iría a la casa de sus abuelos que estaba a una cuadra para pasar el día.

Su madre había conseguido un empleo en una empresa de venta de cigarros y aquel domingo le tocó trabajar, por lo que salió de madrugada de su casa y no regresaría hasta la tarde. El celular de Karen se había averiado y ella no tenía forma de comunicarse; se quedó en el entendido que Renata estaría en casa de sus papás una vez se despertara.

Por otro lado, los papás de Karen esperaban a Renata el domingo en su casa, pero nunca llegó. Pensaron que la niña le había pedido permiso a su mamá para quedarse en su domicilio o ir al tianguis.

Por la tarde, cuando Karen llegó a su casa junto con sus papás, todos en confusión sin saber noticias de Renata, vieron la escena que los marcaría por siempre. 

La puerta de la casa estaba cerrada y al llamado nadie contestaba; Renata se había quedado con las llaves y no había forma de entrar. Ya desesperados, forzaron la puerta y encontraron todas las luces apagadas. Avanzaron, vieron el espejo del cuarto, de esos de cuerpo completo, roto. Lo primero que pensaron es que la habían secuestrado.

El cesto de la ropa sucia estaba volteado, el celular de la niña en el piso y un bulto tapado con cobijas sobre la cama. A simple vista se pudo pensar que Renata aún seguía dormida, pero al descubrir las sábanas la encontraron aún en pijama, con las manos a los costados, moretones en el cuerpo y la cabeza completamente rodeada con esa cinta gris de tlapalería. Ya estaba fría.

La causa de muerte de Renata, de 13 años, fue asfixia, pero antes de ser asesinada, la violaron.

El principal sospechoso

Vecinos de la colonia Chocolines notaron que la puerta del zaguán de la casa estaba abierta entre las 8:30 y 9:00 de la mañana, pero no vieron nada más.

La expareja de Karen es el principal sospechoso por el asesinato de Renata. Fue quien la intentó grabar mientras se bañaba cinco meses atrás y de los pocos que sabían que su mamá saldría de madrugada a trabajar.

Karen Martinely Reyes está completamente convencida de que él mató a su única hija, a su “flaquita” como le decía de cariño. Pero no puede dar nombres que comprometan a la investigación e información que se pueda usar a favor del feminicida para salir impune. El sospechoso y su familia se dieron a la fuga y actualmente se desconoce su paradero.

#QueNadieNosOlvide | Este #Du00edaNaranja recordamos a las mujeres que perdieron la vida a manos de feminicidas, lamentablemente estos casos au00fan no reciben la justicia que merecen ud83dudc69

Posted by El Heraldo de Mu00e9xico on Wednesday, November 25, 2020

La investigación del caso va lento y aún no se gira la orden de aprehensión contra la expareja de Karen, y aunque el caso se volvió mediático y autoridades le han puesto foco, la mamá de Renata vive el proceso a pasos de plomo; se están tardando mucho.

Tengo miedo de que me vayan a dar atole con el dedo y en lo que yo me quedo confiando en ellos, ellos vean que no estoy haciendo ningún revuelo, ninguna marcha y como que me vayan a dejar en el olvido”, comparte.  

Y es que a raíz del feminicidio de Renata sus compañeros de clases, de la Secundaria Oficial Gabriela Mistral Nº 111, se movilizaron en redes sociales con el hashtag #JusticiaParaRenata y convocaron a marchas, mismas que fueron encabezadas por Karen y su familia. Y fue debido a la presión mediática que las autoridades comenzaron a trabajar en el caso.

Por parte del municipio, te soy honesta, obviamente el apoyo y todo eso no fue tanto por la empatía de lo sucedido, sino para calmar la bronca, yo lo siento así”, expresa Karen Martinely.

¿Se pudo evitar?

La mamá de Renata, una niña de 13 años, asegura que el feminicidio de su hija pudo haberse evitado de proceder la demanda de acoso sexual en contra de su expareja, el posible feminicida, pero las autoridades no hicieron nada...

A Renata la violaron y asesinaron el 29 de noviembre de 2020

Por: María José Serrano Carbajal 

Edición: Paola Sánchez Castro

Diseño: Ana Navarro e Ingrid Almaraz

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