A Dani Jiménez su amigo le arrancó la vida, fue su compañero de clases; tenía 15 años

Daniela fue asesinada con una navaja cutter, ella tenía 15 años, su feminicida también, él sólo pasó 2 años en el tutelar de menores y ahora vive en el extranjero

A Dani Jiménez su amigo le arrancó la vida, fue su compañero de clases; tenía 15 años
Daniela Jiménez, 15 años, su compañero de la prepa la asesinó. Foto: Heraldo de México

¿Qué se hace a los 15 años?

Dani, por ejemplo, disfrutaba la vida, era competitiva, le gustaba ser la mejor en todo y se esforzaba; sabía que esa era la única forma de conseguir lo que quería. Tocaba el piano desde los cinco años, cuando iba en segundo de secundaria se empeñó en aprender lenguaje de señas y lo logró.

Pero, a los 15 años también se asesina, a Daniela Jiménez Covarrubias la mató su compañero de clase, un muchacho de su edad, su amigo, el que la molestaba en las clases y con el que convivía todos los días.

Dani era muy selectiva, era una joven a la que le gustaba juntarse con los compañeros a los que les iba bien en la escuela, utilizaba su empeño e inteligencia para apoyar a los menos favorecidos, por eso en su familia le decían a manera de broma que le gustaban “las causas perdidas”.

Gracias a que sabía lenguaje de señas, ella servía como intérprete para uno de sus compañeros sordomudo, además, tenía mucho ímpetu en sus clases de prepa, en la Universidad de Montemorelos, en Nuevo León, pues quería ser psicóloga.

“Como a cualquier chavita de su edad, mucho el maquillaje, siempre estaba súper arreglada, le gustaba andarse peinando, tenía el cabello largo…”, recuerda la señora Mirna Covarrubias, mamá de Dani.

 

Daniela y su familia vivían en Montemorelos, un pueblo a aproximadamente una hora de distancia de la capital Monterrey. La escuela a la que asistía es privada y además, también fungía como internado para aquellos alumnos que así lo requirieran, fue justo bajo esta modalidad que llegó Diego, proveniente de la Ciudad de México, hasta el salón de la que sería su víctima.

Cifras de feminicidio en México

Eran amigos

Diego reunía todos los elementos para ser parte del círculo cercano de Daniela, era un jovencito guapo, inteligente, “era medio retraído, serio, ‘¡ay!, pobrecito Diego, hay que integrarlo’", dijo Dani antes de ser su víctima.

De acuerdo con la señora Mirna, ellos no eran novios, “no alcanzaron”, él decidió asesinarla a menos de dos meses de haberla conocido.

Daniela era amante de las cosas pequeñitas, las representaciones mini de los objetos le parecían “lindas” y no perdía oportunidad para comprarlas e incluirlas en su colección, hasta el 6 de octubre de 2016, el día en que “su amigo” la asesinó.

El primer beso

A los 15 años todos los jóvenes tienen inquietudes, la de Dani era sentir la sensación del primer beso, el beso adolescente… Diego se ofreció a ayudarla, así que ese jueves 6 de octubre, se juntaron para concretar esa actividad.

Daniela, Diego y dos de sus compañeros abordaron el carro que los papás de Dani le habían regalado por su buen desempeño y llegaron hasta una huerta de naranjas en Montemorelos -una región caracterizada por su producción de cítricos-.

En el camino bajaron los dos acompañantes, así que en el vehículo sólo quedaron Daniela y Diego…

El tiempo pasó, la oscuridad cayó y la familia Jiménez Covarrubias, comenzó a buscar a Dani, hasta que recibieron una llamada desde la universidad en la que les notificaban que Diego había sido asaltado al lado de su hija.

Diego había llegado hasta el hospital de su propia escuela a bordo de un taxi, lugar en el que declaró haber sido víctima de un asalto, él presentaba heridas en las manos, sin embargo, el paradero de su joven amiga aún era desconocido y la versión no cuadraba.

La policía interrogó al muchacho de 15 años, le dijeron que Daniela no aparecía y él tenía los datos para poderla localizar, pidieron que los acompañara hasta el lugar en el que se había realizado el supuesto asalto, él aceptó, condujo a las autoridades y a los padres a aquella huerta.

¿Qué es un feminicidio?

De inmediato los presentes se percataron de la presencia del carro de Dani, en el interior estaba ella, muerta, bañada en sangre, Diego la mató con un cutter, le hizo múltiples heridas en su rostro, le cortó la carótida y la remató golpeando su cabeza, su cuerpo no presentó violencia sexual, no se sabe el motivo por el cuál la asesinó, la fiscalía no se interesó por conocer el móvil.

“Pero yo a veces pienso que era algo más de odio porque él le hizo muchas heridas en la cara, que era para ella lo más preciado y lo que la mató es que le cortó la carótida y luego le pegó con una piedra en la cabeza, le fracturó todos los dedos de las manos porque como que en la lucha (ella peleó)...”, narra la señora Mirna.

Todo fue muy rápido

Al hallar el cuerpo de Daniela en su carro, no pasó mucho tiempo para que el propio Diego se declarara culpable, “él dijo, dijo que había sido”.

Las autoridades de Nuevo León lo vincularon a proceso en menos de 72 horas, la señora Mirna menciona que sí, en el caso de su hija, actuaron de inmediato.

El problema son las leyes

“ El problema en el caso de Dani es la Ley, o sea, a él lo condenaron a dos años. Dos años estuvo  (en prisión) y hace dos años que ya salió”.

El joven que cometió el feminicidio de su amiga, a menos de dos meses de conocerla, se sometió a un juicio abreviado en el que resultó culpable, estuvo dos años en el tutelar de menores de Nuevo León y quedó en libertad, actualmente, se sabe que está fuera del país.

Diego “es altamente peligroso para su mamá, para su hermana, porque tiene una hermanita más chica, dos años más chica que él… porque parece un santo”, dice la señora Mirna.

Para la familia de Dani la Ley de Adolescentes necesita una revisión.

“En Estados Unidos, los adolescentes son juzgados por el delito que cometieron, pero, ¿a quién le importa cambiar la ley?”…

“Qué ridícula sentencia de dos años”.

Trabajar en la prevención

Para la señora Mirna y su esposo, el dolor los ha llevado a trabajar, a que el caso de Daniela no se vuelva a repetir, para eso crearon “Quiero vivir sin violencia Dany Jimenez AC”, a través de la cual llevan un discurso de prevención a las escuelas, para que los adolescentes detecten las primeras señales de alerta.

¿Justicia?

Justicia ya no vamos a tener porque para que existiera se necesitaría que me la regresaran, pero eso ya no se puede, sentencia la señora Mirna.

Diego actualmente es un joven con una vida en el extranjero, incluso se sabe que ha pedido legalmente que los antecedentes por al feminicidio de Daniela le sean borrados de su historial.

El de Daniela fue un feminicidio

Daniela Jiménez Covarrubias

Por: Paola Sánchez Castro

Edición: María José Serrano Carbajal 

Diseño: Ana Navarro e Ingrid Almaraz

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