Una de las penitencias católicas más conocidas durante la Cuaresma consiste en no comer alimentos que pisaran el suelo por el que caminó Jesucristo. Por esa razón no se pueden comer platillos con res, cerdo, borrego y algunos tipos de aves.
Esta tradición, popularizada durante la Edad Media, señala que durante la Cuaresma, periodo que va del Miércoles de Ceniza al Domingo de Resurrección, señala que las únicas carnes permitidas son las de pescado y algunos tipos de aves acuáticas.
Sin embargo, la llegada de los europeos al Nuevo Mundo trajeron nuevos problemas teologales con respecto a especies nativas que eran consumidas por habitantes locales y no se ajustaban a la estricta tradición católica.
Uno de ellos es el llamado roedor más grande del mundo, el capibara que, si bien se ha popularizado en los últimos años como mascota, es considerado parte de la gastronomía de países como la moderna Venezuela.
¿Se puede comer capibara en Semana Santa?
A pesar de que la prohibición cuaresmal es muy clara, la carne seca de capibara es uno de los platillos tradicionales en ciertas regiones de Venezuela durante Semana Santa por una extraña razón.
Se dice que, durante la época de la Colonia, algunos criollos estaban preocupados por el consumo de capibara en el tiempo de guardar, por lo que escribieron una carta al arzobispo local. Después de mucho pensarlo, el prelado determinó que este simpático animalito no es un roedor… ¡es un pez!
El razonamiento fue sencillo: los capibara suelen pasar mucho tiempo en el agua, donde comen algas y otras plantas que crecen a las orillas de los esteros. Si nada y pasa el tiempo en el agua, es un pez, y si es un pez, se puede comer en Cuaresma.
La realidad es que la costumbre de comer carne seca de capibara en Cuaresma coincide con la época de sequía en la región, cuando es más sencillo cazar a estos animalitos y su carne está disponible en mayor cantidad.