El sexo ya se está convirtiendo en un gran mercado de carne. En el ambiente gay y las apps de ligue están favoreciendo la aparición de castas sexuales, que pocas veces o nunca se pueden relacionar si no cumplen con todos los requisitos físicos. Ya algunos le llaman 'Sexo a la carta'.
Sin embargo, tener todo al alcance y tan rápido como ofrecen las aplicaciones hoy en día, da lugar a nuevos fenómenos sociales, uno de ellos es la plumofobia, un término que ha ido en aumento en los últimos años, que no significa otra cosa distinta a "Rechazo y discriminación a los hombres afeminados.
Aunque el significado del término es parecido a la HOMOFOBIA, la gran diferencia es que a diferencia de la primera, donde el rechazo es por parte de la comunidad heterosexual, la plumofobia la sienten los homosexuales masculinos, quienes se definen a sí mismos como "Gays masculinos" y demandan lo mismo.
Apps refuerzan estereotipos
De acuerdo con el experto Iván Zaro, trabajador social y cofundador de la ONG Imagina Más, especializada en la atención a la comunidad LGTBI, aplicaciones como Tinder o Grindr, sólo refuerzan y reproducen el modelo de masculinidad hegemónica, el cual consiste en "A nivel corporal, a través de cuerpos musculados, peludos, con facciones duras y miradas distantes. Y también a través de conductas puedan pasar por las de cualquier hombre heterosexual, como la dominación, el utilitarismo o la hipersexualización", asevera.
Dichas castas son todas cortadas generalmente con el mismo patrón: hombre blanco, musculado, con barba, etc. O lo que es igual: La homonormatividad personificada, como las conductas homófobas y racistas para conseguir sexo a la carta.
"Piden y exigen rollo hetero o se etiquetan como masculinos y demandan lo mismo" comenta el experto español, quien además asegura que dentro de ese grupo, "Se te permite ser gay siempre y cuando nadie lo note y sea en la clandestinidad".
Dichos sibaritas del sexo, entienden a la pareja o al acto mismo, como un rato mecánico y lúdico, como comprar un libro en Amazon o una prenda en cualquier almacén. De acuerdo con el experto, esto tiene un alto grado de ser propensos a diversas patologías mentales como depresiones o baja autoestima.
"Esto genera mucha frustración por la presión de grupo. He conocido a chicos a los que las aplicaciones les han hecho sentirse mal con su propio cuerpo o identidad como hombres por el hecho de tener pluma", asegura Zaro.