LENGUAJE INCLUSIVO

¿Es correcto usar compañere? Esto dice la RAE del lenguaje inclusivo

En nuestro idioma no existen pronombres neutros, como en el caso del inglés, pues todos hacen referencia a lo masculino y a lo femenino

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La Real Academia de la Lengua Española es la institución encargada de la regularización lingüística. Foto: Cuartoscuro

Aunque podría pensarse que el uso del lenguaje incluyente se limita a las personas no binarias, el uso de un lenguaje inclusivo de género comenzó con el objetivo principal de eliminar y evitar construcciones sociales sexistas y promover el uso consciente de las palabras. Una de las características principales de este lenguaje es evitar el uso de la forma masculina para describir a las personas en general, como en el uso de la palabra "todos" o "los" para referirnos a un grupo diverso que no solo está conformado por hombres. 

Esto también representa gran importancia para aquellas personas cuya identidad de género no corresponde con la de un hombre o una mujer, pues el lenguaje es una de las formas más fuertes de autoidentificación y de inclusión en estos casos, lo que implica que pueden elegir otras maneras de expresarse, de nombrarse y de ser nombradas por otras personas. En el caso del inglés, por ejemplo, el pronombre "they" es empleado por personas que se identifican como no binarias.

En inglés se usa el pronombre "they" para nombrar a las personas no binarias. Foto: Freepik

El lenguaje incluyente en español

Sin embargo, en el caso del español la situación se ha convertido en una polémica interminable. En nuestro idioma no existen pronombres neutros, como en el caso del inglés, pues todos hacen referencia a lo masculino y a lo femenino, por lo que las personas no binarias hispanohablantes han decidido implementar el uso de "elle" como pronombre neutro y, además, se ha implementado el uso de la "e" o la "x" como forma de inclusión para referirnos a un grupo diverso de personas; es decir, en vez de decir "todos", se diría "todes". 

Esta situación ha ocasionado una serie de reacciones por parte de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), la institución cultural que enfoca sus propósitos a la regularización lingüística entre el mundo hispanohablante. Ante las constantes interrogaciones por parte de la comunidad internauta en redes como Twitter, la RAE ha decidido pronunciarse en contra del lenguaje incluyente y el uso de la "e" en diferentes ocasiones. 

La RAE se posicionó en contra del lenguaje inclusivo. Twitter: @RAEinforma

¿Qué opina la RAE sobre el lenguaje inclusivo?

Las confusiones que el uso de la "e" para hacer referencia a las personas que pertenecen a distintos géneros en lugar del masculino genérico han ocasionado una serie de dudas en la población, misma que ha decidido dejar la situación en manos de la "autoridad" del español. A partir de esto, la RAE ha decidido afirmar que la letra "e" como supuesta marca de género inclusivo es ajena a la morfología de nuestro idioma. 

Además, ha asegurado que es completamente innecesario, pues el masculino gramatical ("todos") ya cumple con la función que busca el uso de la "e"; es decir, sirve como término no marcado de la oposición de género. Las declaraciones de la RAE han sido constantes al respecto, pues en diferentes ocasiones se ha posicionado en contra del lenguaje incluyente y ha declarado que su uso es inaceptable

El pronombre "elle"

Aunque la RAE ha definido "elle" como un recurso creado para aquellas personas que no se identifican con ninguno de los dos géneros "tradicionalmente existentes", en sus plataformas oficiales confirma que su uso no está generalizado ni asentado, por lo que no forma parte del diccionario, sino de un apartado titulado "Observatorio de palabras" en el que solo se ofrece información al respecto. 

Santiago Muñoz Machado, director de la RAE desde 2019, ha declarado que, aunque la institución no está cerrada al lenguaje inclusivo para las mujeres, no se puede imponer una manera de hablar "por decreto ni por acuerdo", por lo que solicitó a la población hispanohablante ser razonable y no lesionar el idioma con nuevas formas que rompen con su belleza y con la economía del lenguaje.