Diseño robado

La apropiación cultural es una práctica a la que muchos creativos recurren con el pretexto de crear propuestas novedosas, sin reparar en el daño que provocan

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La cuenta de IG @diet_prada se ha especializado en señalar estas prácticas en las firmas. Fotoarte: Especial

Aún cuando el concepto es algo relativamente nuevo, la práctica no lo es, ya que desde hace siglos los fabricantes de textiles y de ropa, han tomado elementos estilísticos de otras culturas. Por ejemplo, durante el imperio Bizantino, la moda en Europa se enriqueció gracias a que los comerciantes de la época importaron la seda, así como elementos característicos de la cultura asiática. Durante los años 20, Paul Poiret adoptó el kimono en su repertorio creando la nueva tendencia del momento.

Existen miles de casos, no sólo en la moda si no en el arte, en la gastronomía, en la música, en donde claramente vemos influencias y mezclas de otras culturas, y si bien es cierto que la diversidad de influencias culturales es lo que hace que la moda evolucione, la realidad es que la inspiración se da dentro de los difusos límites entre lo que es mi idea y la de alguien más.

Coco Chanel decía: “La moda no existe solamente en la ropa, está en el aire, la trae el viento, se le presiente, está en las calles, nace de las ideas, de las costumbres y las noticias”. Es imposible no sentirse inspirado ante la belleza del trabajo artesanal de las culturas indígenas, ya que son ricos en color, texturas, diseño, hilaje, formas y olores.

Sin embargo, las “tendencias de moda”, como bohemio o folk, han sido  creadas para asimilar fácilmente las influencias étnicas, reducidas a réplicas o reinterpretaciones comerciales y artículos sin valor que sólo son relevantes cuando están de moda, o cuando las lleva puesta una celebridad. Se usan sin entender el significado ni cómo funcionan los códigos internos que distinguen a las comunidades.

Algunas marcas reconocidas, declaran  con orgullo tratarse de una “colaboración” u “homenaje’’. Pero, en la mayoría de los casos, no se hacen de una forma que permita que estas culturas prosperen y se enriquezcan, honrando y reconociendo su origen. Ya ni hablar de una remuneración económica.

Esta forma de proceder ventajosa, refleja una relación de superioridad frente a la cultura que se pretende imitar, ya que la sociedad dominante se aprovecha de la oprimida desvalorizando los elementos que provienen de estos grupos sociales y que simbolizan algo importante para ellos.

El escritor Greg Tate cita en su libro Todo menos la carga, refiriéndose a que la práctica de apropiación cultural es usar o aprovecharse de los códigos de identidad de ciertos pueblos, sin vivir su sufrimiento pero conservando los privilegios.

Hoy día, gracias a la conectividad inmediata se han podido señalar estas faltas. Marcas demandadas y con mala reputación por haberse apropiado de algún elemento étnico.

El intercambio cultural debe ser de una forma justa y dentro del marco de la ley.

Pero debido a que la legislación está aún en proceso, no podemos esperar a que las instituciones nos digan cómo proceder. Así que como consumidores responsables necesitamos conocer más acerca del significado de las prendas o productos que adquiramos, honrar y respetar su origen. Compra directo del artesano o asegúrate que la marca les de una remuneración justa por su trabajo.

Por Luisa Peña

avh 


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