DESDE AFUERA

Una advertencia a tiempo

Advirtieron, por ejemplo, que una intervención militar unilateral tendría efectos negativos de todo tipo, incluso en la integración geopolítica de América del Norte y la creación de cadenas de suministro que eviten la dependencia de China

OPINIÓN

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José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

El uso de la fuerza militar estadounidense en México crearía problemas económicos y estratégicos mayores, que sólo beneficiarían a los competidores mundiales de Estados Unidos sin resolver el flujo de drogas ilícitas. 

En un artículo para la publicación electrónica El Centro, los analistas militares Michael L. Burgoyne y Albert J. Marckwardt, ambos militares retirados, veteranos de guerra y especializados en trabajos analíticos y de situación con el Ejército estadounidense, anotan que hay propuestas para autorizar el uso de fuerza militar en México, "sin una pizca de reflexión" sobre los resultados estratégicos de la debacle de 20 años en Afganistán y la inversión en curso en Irak.

Advirtieron, por ejemplo, que una intervención militar unilateral tendría efectos negativos de todo tipo, incluso en la integración geopolítica de América del Norte y la creación de cadenas de suministro que eviten la dependencia de China. 

Más allá de las consideraciones que se puedan tener respecto a Burgoyne y Marckwardt, conocidos en círculos académicos de Washington, son una señal de que la idea abiertamente patrocinada por unos cuantos legisladores republicanos comienza a filtrarse en círculos más amplios aunque sin una discusión real de problemas y beneficios.  

"Los defensores del uso de la fuerza en México argumentan que desatar al Ejército estadounidense sobre los cárteles detendrá el flujo de fentanilo y reducirá la cantidad de sobredosis", pero los autores recordaron que el Plan Colombia fue fundamental para aumentar la estabilidad, pero como estrategia antidrogas no hizo mella.

"De hecho, la producción de cocaína se encuentra en niveles récord, superando las 900 toneladas al año", indicaron.

En ese sentido, apuntaron que "si el objetivo de Estados Unidos es reducir las sobredosis de drogas, el uso de la fuerza militar no logrará este objetivo".

Explicaron, además, que no se puede hablar de un cártel unificado: "estas son redes que integran una amplia franja de la población, incluidos políticos corruptos, policías y empresarios. Son intrínsecamente multinacionales e integran a ciudadanos estadounidenses y ciudadanos con doble ciudadanía en sus organizaciones en ambos lados de la frontera, incluidos los traficantes con base en EU, que proporcionan un flujo constante de armas. Este es un entorno plagado de incertidumbre y preparado para una rápida escalada.

"La legislación pendiente del Congreso contra los cárteles proporciona un margen demasiado amplio para la acción militar letal y reproduce las autoridades abiertas y los errores de la guerra contra el terrorismo".

Peor aún, el impacto que tendrían acciones de este tipo irían más allá de crear problemas de enorme gravedad en la relación bilateral, sino también hasta una ruptura del comercio y de las cadenas de suministro regionales, lo que, según el ensayo, sería en beneficio de "nuestros competidores globales".

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS

JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM

@CARRENOJOSE1

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