NUEVOS ENTORNOS

Regionalismo más abierto

El contexto de paz y seguridad ha cambiado sustancialmente, cuando se trata de la zona que conecta el sur y el norte del continente americano

OPINIÓN

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Guadalupe González / Nuevos Entornos / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

Queda confirmado que América del Norte no sólo lo es para sí, sino también para el resto del continente, en una forma de regionalismo que se abre a nuevos planteamientos con respecto a otras zonas, o frente a algunos asuntos que más bien tienen un carácter global en la voz y compromisos al más alto nivel de toma de decisiones de México, Estados Unidos y Canadá.

Estaba previsto que en el ambiente de la Cumbre de Líderes de América del Norte en México, de este enero de 2023, se conversara sobre cuestiones regionales más allá de los límites geográficos de los tres países. Esta vez, no desde el punto de vista más clásico interamericano, o solamente económico y de seguridad. 

Claramente se habla de América Latina y El Caribe, y otras regiones en las conversaciones entre Canadá, Estados Unidos y México.

Desde las diferentes zonas de América se viene construyendo acordar políticamente dentro o fuera de los mecanismos regionales institucionalizados más tradicionales. Pueden cambiar los espacios, pero los asuntos primordiales se mantienen en la agenda. El contexto regional no da para menos con el fortalecimiento de algunos mecanismos y el agotamiento de otros.

El contexto de paz y seguridad ha cambiado sustancialmente, cuando se trata de la zona que conecta el sur y el norte del continente, de decidir si se abordan a tres países, o en conjunto con otros, como es la cuestión de la estrategia regional sobre drogas ilícitas que repercute en los compromisos de impacto global en esas materias. O del comercio y tráfico ilícito de armas.

Los riesgos a la política regional en materia democrática como los que se han presentado en Perú y Brasil son algo que afecta directamente los acuerdos, compromisos, la gobernabilidad y la gobernanza que se requiere para el avance de los procesos comunes. Se suman a las preocupaciones emergentes sobre lo que continúa siendo la crisis en Haití, los conflictos de gobernanza asociados a la situación en América Central y El Caribe.

De ahí, la importancia de que no sólo la Comunidad de Estados de América Latina y El Caribe se pronunciaran ante los intentos de derrocamiento y desestabilización del nuevo gobierno brasileño el 8 de enero, como la de los países de la región de América del Norte en voz común, no dando lugar a dudas de que existen posiciones comunes en esta importante cuestión para la gobernanza regional.

Como se reflejan esas convergencias en el resto del debate global será importante. Por lo pronto, asuntos neurálgicos como el problema de la equidad y la justicia racial, han sido abordados en esta cumbre, como otras cuestiones relacionadas con el medio ambiente, los encadenamientos y la competitividad regionales. 

POR GUADALUPE GONZÁLEZ CHÁVEZ

*Catedrática universitaria

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