PANORAMA INTERNACIONAL ANÁHUAC

Las claves del conflicto

Los medios muestran a Vladimir Putin como una amenaza a la estabilidad mundial, mientras miles de ucranianos abandonan el país y su gobierno recibe armamento de distintos países en el afán de detener el avance de las tropas invasoras

OPINIÓN

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Fernando Octavio Hernández / Panorama Internacional Anáhuac / Opinión El Heraldo de México

El conflicto entre Rusia y Ucrania mantiene al mundo en suspenso. Los medios muestran a Vladimir Putin como una amenaza a la estabilidad mundial, mientras miles de ucranianos abandonan el país y su gobierno recibe armamento de distintos países en el afán de detener el avance de las tropas invasoras.

En este lapso, la comunidad internacional ha transitado de la estupefacción y la rabia ante tan injustificable agresión a la preocupación por las implicaciones del conflicto, pues en todo el orbe ya se advierten los efectos de la crisis energética y de alimentos provocada por la guerra.

Washington afirma que siempre supo las intenciones del Kremlin contra Ucrania y exige al mundo sumarse a las sanciones contra Rusia y la imagen de Putin ha resultado seriamente dañada ante la opinión internacional, mientras nos preguntamos cuál fue la razón que lo llevó a lanzar la guerra.

Putin considera que la incorporación de países de Europa del este a dicha alianza constituye una amenaza a la seguridad nacional de Rusia. Por tanto, es comprensible que el Kremlin se oponga a la incorporación de Ucrania a la OTAN, pues tal movimiento implicaría extender el cerco occidental sobre ella.

La caída de Victor Yanukovich, presidente ucraniano pro ruso, en 2014 y la llegada al poder en Kiev de personajes favorables a la integración con Europa, como Volodimir Zelensky, fue percibida por el gobierno ruso como un riesgo serio, que abrió nuevamente la posibilidad de que Ucrania se sume a la OTAN. Como se recordará, la caída de Yanukovich propició la realización del plebiscito en Crimea que condujo a su secesión de Ucrania y el comienzo de la guerra entre el gobierno ucraniano y las guerrillas separatistas de Donetsk y Lugansk.

Así, Moscú percibe a Zelensky como un representante de la derecha radical vinculada con agrupaciones ultranacionalistas. Significativamente, días antes de la invasión rusa, Zelensky sugirió en Múnich que Ucrania podría abandonar los compromisos del Memorándum de Budapest, acuerdo firmado en 1994, por el cual Kiev renunciaba a las armas nucleares heredadas de la era soviética. Tal declaración fue interpretada por Rusia como un deseo de dotar a Ucrania de armas nucleares, algo inconcebible para Moscú.

Por último, en noviembre pasado el gobierno estadounidense acordó con Kiev el establecimiento de una “asociación estratégica”, por la cual Washington se comprometió a brindar ayuda en diferentes campos -incluyendo el militar- a Ucrania para ayudarla a defenderse de la “agresión rusa”; eso tensó aún más la situación con Moscú.

Por ello, se hace más comprensible -aunque jamás justificable- la decisión de Putin de lanzar una ofensiva contra Ucrania. Es indispensable que la guerra concluya pronto antes de que sus consecuencias sean aún más severas para el mundo.

POR FERNANDO OCTAVIO HERNÁNDEZ SÁNCHEZ
COORDINADOR DE LA LICENCIATURA EN RELACIONES INTERNACIONALES EN LA UNIVERSIDAD ANÁHUAC MÉXICO
FOHDZSANCHEZ@ANAHUAC.MX

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