DESDE AFUERA

Migración, en el centro de problemas

Es importante la participación de países como Cuba, Venezuela o Nicaragua. Muchos refugiados salen de ellos con la intención de llegar a Estados Unidos

OPINIÓN

·
José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

La IX Cumbre de las Américas a realizarse en Los Ángeles (California) el próximo junio está en problemas.

Algunos creen que hasta es posible que se suspenda, en lo que sería un serio golpe político al prestigio de Estados Unidos, el país organizador, un duro bofetón al presidente Joe Biden, pero también un augurio de problemas sociales, económicos y políticos a lo largo y ancho del continente.

Varios gobiernos –incluso México– han expresado que no asistirán a menos de que se invite a "todos" los gobiernos de la región, en concreto Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Pero el tema es complicado por visiones y definiciones políticas opuestas. Sobre todo en torno a la migración.

Por un lado, está la política interna en Estados Unidos, donde la cuestión migratoria es una papa caliente que enfrenta a visiones extremas de quienes desearían una política liberal para recibir a migrantes y refugiados, y aquellos que buscan de hecho cerrar las fronteras, en especial con México, para evitar la llegada de personas a las que ven hasta como una amenaza a la sociedad y la mera existencia del país.

El fenómeno es uno de los puntos importantes en la relación regional –y del Summit–, entre EU y México.

Al margen de simpatías políticas el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, tiene razón en cuanto a la importancia de resolver el problema desde sus orígenes y con acciones coordinadas. 

Las bases del problema están en las diferencias económicas propiciadas por estructuras sociales injustas, falta de educación, inseguridad, violencia, represión política y crisis del medio ambiente.

Y en este continente, no puede resolverse sin la participación estadounidense, o mexicana. 

Es importante la intervención de países emisores, como Cuba, Venezuela o Nicaragua. Pero muchos refugiados salen de ellos con la intención de llegar a Estados Unidos, convertido en una válvula de salida a presiones sociales y una fuente de recursos económicos –las remesas– para los países de origen.

Pero también muchos de los que salieron por razones políticas de Cuba, Nicaragua y Venezuela, ahora trabajan políticamente en Estados Unidos en contra de esos gobiernos.

El año pasado, los alrededores de 11 millones de mexicanos radicados, con o sin documentos, en Estados Unidos enviaron a sus familiares unos 51 mil millones de dólares, para convertirse tal vez en el mayor programa social en México.

Igualmente, nuestro país es el principal punto de paso para buena parte de la migración que se encamina a Estados Unidos y como tal, un interlocutor indispensable. Se trata de decenas, o cientos de miles de personas, especialmente centroamericanos, pero también de muchas otras nacionalidades.

Y que de no lograr entrar a territorio estadounidense se quedan en México.

Y por cierto, Donald Trump como presidente trató de cerrar la frontera con nuestro país y es posible que él, o alguien como él, llegue a la Casa Blanca en 2024.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS

JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM

@CARRENOJOSE

PAL