COLUMNA INVITADA

¿Periodismo crítico o complaciente?

En democracia puede haber medios oficialistas, pero debe haber más medios independientes e indiscutiblemente críticos al gobierno

OPINIÓN

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Francisco Acuña Llamas / Analista y catedrático de la UNAM / Opinión El Heraldo de México

El periodismo independiente es y debe ser inconforme con los poderes establecidos, solo así será una fuente de oxígeno para el contexto democrático que transcurre entre los controles políticos y los controles sociales. La democracia es un esquema en el que quien ocupa el poder debe saberse limitado y obligado a explicar, a corregir y hasta reparar los problemas que causa su labor. Al lado de un periodismo crítico puede haber también un periodismo cortés con el gobierno, uno muy respetuoso, que se percibirá tímido o peor aún maniatado (comprometido por dádivas): la prensa oficialista o incondicional al gobierno no confirma la existencia de un temperamento democrático.

Por tanto, en un entorno no democrático, un periodista independiente y aguerrido, o abandona el oficio, o se va al exilio como lo hiciera Salman Rushdie (amenazado de muerte por ofender al credo musulmán). Un ejemplo de periodista perseguido político: Manuel Buendía, asesinado en plena calle y a la luz del día, al margen de las investigaciones de la procuraduría, se sabe fue un atentado orquestado por el régimen. Poco antes de aquello el entonces presidente José López Portillo a pregunta de porqué su administración no adquiría publicidad de medios críticos respondió: “yo no pago para que me peguen”, frase que sintetiza el más vigoroso autoritarismo. Con un estilo menos perverso, pero también incorrecto, Vicente Fox respondió a la pregunta: ¿que le parecen las críticas de sus adversarios? “Por eso no leo los periódicos”.

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Hace unos días la polémica se armó cuando el Señor Presidente de la República mediante una carta solicitó al INAI (al instituto de la transparencia) investigar las propiedades e ingresos de un periodista (su detractor) a efecto de certificar las acusaciones de recibir ingresos estratosféricos de empresas privadas de comunicación. Naturalmente, el INAI le respondió que no puede ni debe hacerlo y le advirtió del riesgo de revelar copias de facturas o comprobantes de pago aludidos sin mediar el consentimiento del titular de los datos personales.

En democracia puede haber medios oficialistas, pero debe haber más medios independientes e indiscutiblemente críticos al gobierno. El conflicto está cuando los primeros son marginados y los periodistas afines al gobierno sean consentidos con privilegios provenientes del erario.

Jamás se debe acallar a los medios críticos, menos aún castigarlos o perseguirlos, pero tampoco complacer a los medios “leales”. A pesar del desagrado que causa en los gobernantes el sarcasmo de los medios críticos, deben favorecer su función o por lo menos abstenerse de interrumpirles su "insoportable" deber.

POR FRANCISCO JAVIER ACUÑA

ANALISTA Y CATEDRÁTICO DE LA UNAM 

@F_JAVIER_ACUNA

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