COLUMNA INVITADA

2022: por una ciudad para todas y todos

Es necesario reflexionar sobre la ruta a seguir para que la agenda de trabajo político y legislativo corresponda con las realidades

OPINIÓN

·
Temístocles Villanueva Ramos / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México

El derecho a la ciudad también implica la inclusión de nuevas perspectivas enfocadas a la reducción de las desigualdades y el combate a la discriminación

La Ciudad de México es la más grande del país y de América Latina. Se trata de una ciudad rica en su diversidad y plural en su gente. Sus más de nueve millones de habitantes se traducen en más de nueve millones de realidades y expectativas que conforman, en su conjunto, el cúmulo de aspiraciones que orientan día a día el avance de la capital. Con esto en mente es que, a unos días de iniciado el año 2022, es necesario reflexionar sobre la ruta a seguir para que la agenda de trabajo político y legislativo corresponda con las realidades, sueños y metas de quienes viven, trabajan y transitan en la segunda metrópoli más poblada de la región.

Este año busco enfocarme en la Cuauhtémoc, ya que el construir una capital que corresponda con dichas realidades debemos partir del reconocimiento de dos necesidades fundamentales: garantizar el derecho a la ciudad, como el espacio en que nos desenvolvemos, y reducir las desigualdades existentes, empezando por asumir de lleno el combate a todas las formas de discriminación. Ambas necesidades son las más urgentes de atender en la alcaldía.

El concepto del derecho a la ciudad engloba una serie de requisitos mínimos que el Estado debe garantizar para la vida en condiciones de dignidad e igualdad de quienes habitan en zonas urbanas: de la construcción de un espacio público seguro, accesible e incluyente, la provisión de servicios públicos de calidad y la generación de estrategias de sostenibilidad, a la constitución de mecanismos, espacios e instituciones para la democracia participativa que involucre a las y los vecinos en la toma de decisiones.  Así, avanzar en el reconocimiento, consolidación y operativización del derecho a la ciudad es una prioridad.

Desde la alcaldía Cuauhtémoc existen experiencias previas que nos hablan de las necesidades urgentes que deben verse plasmadas en una agenda de trabajo para 2022: la regulación del ruido y los establecimientos mercantiles, el mejoramiento de los mercados y zonas comerciales, la ampliación de servicios de transporte público que incluyan nuevas rutas de camiones y la extensión territorial del programa Ecobici. Otro tema central es la transformación de las calles para ofrecer opciones de movilidad incluyente y segura, que garantice un acceso en condiciones de igualdad a personas peatonas, ciclistas, conductoras y usuarias del transporte público.

Todos estos temas son materia para una agenda legislativa  y de política pública permanente enfocada en mejorar la vida de las y los capitalinos. Asumir compromisos con ella para este año es fundamental, no sólo para dar continuidad a los aciertos del año pasado (como la creación de la ciclovía Insurgentes o el inicio de las obras en el Puente Nonoalco-Tlatelolco), sino también para sumar más esfuerzos y voces a la construcción de una ciudad distinta, hecha por y para sus habitantes.

Por otro lado, el derecho a la ciudad también implica la inclusión de nuevas perspectivas enfocadas a la reducción de las desigualdades y el combate a la discriminación. En las últimas semanas, la opinión pública supo de, dos grandes casos de discriminación cometidos en contra de personas LGBT+, uno en un parque de diversiones y otro en un Verificentro. Estos casos no son aislados, y no deben ser atendidos de forma superficial. Es necesario que representantes, organizaciones y sociedad civil sigamos sumando voluntades para garantizar parámetros mínimos de igualdad que no den cabida a actos de discriminación y violencia. Y, en este sentido, una de las primeras acciones a tomar es sancionar administrativamente a los actos de discriminación.

Este conjunto de temas, a diferencia de otros, no es una lista de buenos deseos hecha para inundar las redes sociales. Es, en cambio, una agenda de trabajo que parte del conocimiento de esta ciudad y su gente, hecha de la mano con quienes viven día a día los retos de la vida. Con ella, busco asumir compromisos de forma individual y sumar voluntades, para que 2022 sea un año de trabajo que se traduzca en resultados, y que lleguemos a 2023 con una ciudad mejor que la que tenemos hoy. 

Por Temístocles Villanueva Ramos
@TemistoclesVR
Diputado local de Morena

MAAZ

Sigue leyendo

Democracia incluyente y el derecho a la Consulta

Cannabis legal en la capital: cambio de ruta por la paz

La alcaldesa sola en la montaña