COLUMNA INVITADA

Contra el odio y sus efectos

Cuando un discurso ataca directamente los derechos, no sólo transgrede los límites de la libertad

OPINIÓN

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Temístocles Villanueva Ramos / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

Lo que decimos importa. En las sociedades democráticas, la esfera de debate público es, por excelencia, el espacio en que las ideas y percepciones de la realidad social se enfrentan para dar forma a una comprensión colectiva del mundo. En esta esfera existe la libertad de expresión como máxima para dar a conocer lo que pensamos y la forma en que concebimos las cosas desde la individualidad. Pero esta libertad tiene límites y condiciones determinadas por otros derechos humanos, como el derecho a la dignidad, a la igualdad y al libre desarrollo de la personalidad. Cuando un discurso ataca directamente estos derechos, no sólo transgrede los límites de la libertad de expresión sino que, además, puede tener efectos negativos en la forma en que entendemos y nos conducimos en la vida en sociedad.

Los discursos de odio son narrativas alteradas de una población o grupo de personas que suelen estar en condiciones de vulnerabilidad histórica, derivadas de estructuras de poder y dominación. Quienes los construyen, ejercen y difunden suelen hacerlo con el objetivo de promover el odio en contra de dichas poblaciones partiendo del miedo, el prejuicio o la ignorancia mediante la construcción de lo que Serge Moscovici llama "las representaciones sociales". Así, mediante estas narrativas cargadas de adjetivos negativos, acusaciones falsas e ideas preconcebidas de lo que es o no una persona o población, quienes dirigen los discursos de odio influyen en la esfera de debate público y, con ello, buscan modificar la percepción colectiva del grupo al que se ataca.

El problema no se queda, sin embargo, en la emisión y replicación de dichos discursos, sino que estos son el inicio de una cadena de violencias que pueden devenir en actos extremos, como aquellos de los que hemos tenido noticia en los últimos días en contra de personas LGBT+, en nuestra ciudad. De hecho, los discursos de odio suelen dar pauta a actos y crímenes de odio. Así, lo que para una persona pública puede ser un simple comentario en redes sociales puede devenir en un contexto de violencia tal que de las palabras, se pase a los golpes, agresiones, e incluso, la tentativa de asesinato o el homicidio de las personas objeto de dichas narrativas.

Lo anterior conlleva una enorme responsabilidad con lo que decimos, en especial cuando se trata de personas servidoras públicas y representantes populares electas. Por esto, resulta muy preocupante que personas como el diputado federal Gabriel Quadri o la diputada local América Rangel usen sus plataformas para promover la desinformación y los prejuicios sobre una población tan históricamente vulnerada y discriminada como las mujeres trans. Estas narrativas no tienen cabida en una sociedad democrática y de derechos como la nuestra. Y no se trata de un tema de libertad de expresión por el hecho de que al hablar y expresarse de las mujeres trans en los términos en que lo hacen no están dando su opinión o expresando sus ideas sobre un tema o problemática, sino que tocan y se refieren de forma directa a personas con realidades, problemática y experiencias que deciden dejar a un lado para convertirlas en objetos de odio y suprimirlas como sujetas de derechos.

Lo ocurrido este fin de semana a Natalia Lane, activista trans y trabajadora sexual recientemente electa participante del Parlamento de Mujeres de la Ciudad de México, así como el ataque lesbofóbico cometido en el Barrio Chino la semana pasada, no son más que síntomas de un contexto de odio exacerbado en contra de las personas de la diversidad sexual y de género, en el que los discursos y narrativas de odio no hacen más que profundizar la violencia a la que ya estamos expuestas y expuestos por nuestra orientación sexual o identidad de género.

La ciudad de iguales que hemos construido desde hace décadas no tiene lugar para las expresiones de odio. Menos aún, para aquellas que buscan instrumentalizar la lesbofobia, la transfobia, la bifobia y la transmisoginia. Así, no me queda más que hacer un atento llamado a mis compañeras y compañeros diputados y personas servidoras públicas a que usemos con responsabilidad las plataformas que nos han sido otorgadas por la gente, para quienes nos debemos, y exhortar a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México y a las demás autoridades correspondientes a que tomen las medidas necesarias para garantizar la justicia a las víctimas de estos ataques, en pleno reconocimiento de su identidad y con perspectiva de derechos.

#JusticiaParaNatalia

#NoMásOdio

#NoMásTransfobia

#NoMásLesbofobia

Temístocles  Villanueva Ramos

Diputado local de Morena 

@TemistoclesVR

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