DES... PROPÓSITOS

Afganistán: Cometas en el cielo

No es difícil pensar en posibles apoyos del gobierno de Putin a las milicias del talibán a condición de no influir en posibles movimientos independentistas musulmanes

OPINIÓN

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Agustín García Villa / Des... Propósitos / Opinión El Heraldo de México

Después de haber leído la conmovedora novela de Cometas en el Cielo, de K. Hossein, que describe la tranquilidad que se vivía en Kabul hasta antes de la invasión rusa de 1979, coloreando dicha novela con la sutil descripción de los torneos infantiles de papalotes que se llevaban a cabo cada invierno en esa ciudad, genera mucho pesar la destrucción que ha vivido Afganistán desde esos entonces hasta nuestros días, en que los talibanes —fundamentalistas musulmanes—, retoman el poder de ese país situado en la Asia Central. 

A 20 años de permanecer en Afganistán, a raíz de los atentados del  9/11 del 2001 a las Torres Gemelas de Nueva York y las instalaciones del Pentágono en los alrededores de Washington, DC., con la consigna de terminar con grupos terroristas asentados en ese país como el de Al Qaeda, a la vez de instaurar un país democrático y, sin haber logrado ninguno de ambos objetivos, el presidente Joe Biden tomó la decisión de retirar las tropas norteamericanas asentadas en territorio afgano a más tardar el próximo 31 de agosto. Dicha salida, según fuentes norteamericanas, fue planeada con tiempo y de manera escalonada a fin de evitar ataques abruptos de parte de milicianos talibanes que pudieran poner en riesgo los logros estabilizadores alcanzados hasta entonces.

Los recientes acontecimientos en ese país, sin embargo, dan cuenta de una realidad muy diferente a la esperada por el gobierno de EU y otros países occidentales, en tanto las milicias del talibán han logrado derrocar en un muy breve lapso de tiempo al gobierno y ejército afgano, dando de paso un vuelco de 180 grados a la geopolítica mundial.

No cabe la menor duda que la rapidez en el nuevo asalto al poder por parte de la milicia del talibán contó con el apoyo de fuerzas y grupos internacionales con intereses específicos. No se entendería de otra manera su rápida operación que dispuso de armas y recursos a granel para retomar las riendas de ese país.

Bajo esta óptica habría que considerar que el triunfo de los talibanes constituye un preocupante suceso que puede empoderar a otras etnias residentes en Asia Central generando peligrosas tensiones en la zona. Es el caso, entre otros, de los uzbecos, kirguizos, turcomanos y tayícos, grupos fundamentalistas musulmanes que animados por el éxito talibán, y con su apoyo, puedan buscar su independencia de Uzbekistán, Kirguistán, Tayikistán y Turkmenistán poniendo en aprietos a esas repúblicas y, con ellas, a Rusia, con quién actualmente mantienen fuertes nexos políticos y militares. Por estas razones no es difícil pensar en posibles apoyos del gobierno de Putin a las milicias del talibán a condición de no influir en posibles movimientos independentistas musulmanes que podrían llegar a balkanizar la región, en detrimento de sus nuevas ambiciones imperialistas. 

La etnia de los Uigures, ubicados en la región de Sinkiang, es otro grupo musulmán que por mas esfuerzos represivos que ha hecho la China Popular por someterlos y disolver sus orígenes musulmanes no ha podido lograr, por lo que también es posible que el gobierno de Xi Jinping haya ofrecido a los talibanes su respaldo político-financiero bajo el compromiso de desactivar cualquier relación u apoyo a los uigures en sus propósitos de independizarse de ese país.  

El Pakistán, por su lado, también ha negociado con los talibanes afganos, asistiéndolos de diversas maneras, bajo el compromiso de que retiren cualquier tipo de apoyo a la etnia talibán pakistaní, que a través de guerrillas y ataques terroristas ha persistido en desestabilizar a ese país en la búsqueda del poder.

Otros grupos de interés que no se pueden descartar de éste esquema y que eventualmente pudieron haber brindado apoyos financieros y de otra naturaleza a  los talibanes en su rápido arribo al poder son los integrados por las mafias del narcotráfico internacional vinculados a la producción de amapola. Afganistán ha sido durante mucho tiempo el principal productor de opio a nivel mundial.  

La nueva incursión talibán al gobierno de Afganistán genera una peligrosa efervescencia no sólo dentro del mundo árabe- desde Marruecos hasta Pakistán y de Turquía hasta las regiones del golfo Pérsico y el llamado Cuerno de África, sino también entre las grandes potencias que en la actualidad se disputan la hegemonía mundial. 

Ojalá Kabul regrese pronto a ser la tranquila y acogedora ciudad que describe Hossein, a la que regrese la alegría de miles de niños volando sus coloridos cometas. 

POR AGUSTÍN GARCÍA VILLA
ANALISTA ECONÓMICO
ORBE@ELHERALDODEMEXICO.COM

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