COLUMNA INVITADA

Vientos de fronda

En reciente artículo titulado “El asalto al PRI”, el reconocido jurista y destacado cuadro priista Dr. Sergio García Ramírez formula un inteligente rechazo a las vías violentas y de choque para resolver las diferencias intrapartidarias

OPINIÓN

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José Encarnación Alfaro Cazares/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

En reciente artículo titulado “El asalto al PRI”, el reconocido jurista y destacado cuadro priista Dr. Sergio García Ramírez formula un inteligente rechazo a las vías violentas y de choque para resolver las diferencias intrapartidarias, refiriéndose a la toma de las instalaciones por un grupo de militantes inconformes con la actual dirigencia nacional; y con gran tino advierte: “hay vientos de fronda sobre el PRI”, expresión que deriva de su experiencia, cuando con un grupo de militantes encabezó la Corriente Renovadora frente a los desatinos de la “sana distancia” pero cercana intromisión autoritaria en la vida interna del PRI del entonces Presidente de la República, Ernesto Zedillo

“Vientos de Fronda” es una expresión que se aplica a toda revuelta o protesta que excede los márgenes previstos; en el terreno político siempre señala una alerta de gravedad. Y no es para menos, los resultados electorales de la jornada comicial del pasado 6 de junio fueron muy malos para el PRI, y se constituyen en verdaderos barruntos de catástrofe política para ese histórico partido; más aún si se le suma la carencia de ética y honestidad por parte de la dirigencia nacional en el proceso de postulación de las candidaturas a las diputaciones federales por el principio de representación proporcional. 

Los resultados de la elección y el comportamiento de la dirigencia nacional del PRI, ha generado la chispa de inconformidad entre cuadros y militantes, que poco a poco se convierte en amenaza de incendio frente a la arrogante indiferencia de una dirigencia que no quiere ver ni oír a quienes demandan una objetiva rendición de cuentas y la aplicación de los correctivos necesarios.

Si bien es cierto que las vías violentas o ilegales son inadmisibles y no son cauces para la defensa y protección de los intereses colectivos de un partido político, también resulta irrefutable que siempre será insostenible una dirigencia que frente al fracaso sólo presenta como opción la “táctica del avestruz”. En este contexto son cada vez más las voces y voluntades de cuadros y militantes que se suman en la exigencia de tres soluciones frente a los evidentes malos resultados de las recientes elecciones: 

Primero, la urgente convocatoria a la Asamblea Nacional con carácter refundacional, organizada por una comisión preparatoria que garantice inclusión y respeto a la militancia. Refundar al PRI significa darle un nuevo sentido y fin a su existencia institucional, significa organizarlo para la búsqueda efectiva del poder público, reconstruyendo su eficacia electoral y adecuando su estructura, oferta y programa de acción, pues ya no es el “partido-sistema” para la gestión del poder que durante décadas garantizó la estabilidad política del País.  

Segundo, el relevo en la dirigencia nacional de quienes resultaron electos a una Diputación Federal pues las actuales circunstancias exigen de una dirigencia de tiempo completo; y, tercero, la organización de una instancia que a similitud de los observatorios ciudadanos incorpore a cuadros partidistas en la vigilancia de la actuación de las fracciones parlamentarias en el Congreso de la Unión. Y debe quedar claro que no se trata de un debate sobre facultades o disposiciones estatutarias; es un asunto de funcionalidad, de ética y salud partidaria. 

POR JOSÉ ENCARNACIÓN ALFARO CÁZARES

@JOSEEALFARO 

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