ESCAPADA H

Un brindis al corazón

La escapada de este mes tiene que ver con la amistad, con esas amigas que te saben desorientada, triste o aislada; y es que el verdadero tesoro de nuestras vidas son los amigos...

OPINIÓN

·
Adriana Azuara / Caminar en la luna / Opinión El Heraldo de México

Respiro profundo y un largo suspiro sale de mi pecho... aliviada puedo desprenderme de todas mis máscaras, ahí no soy empresaria, maestra o conferencista. En ese lugar y con esas personas en especial, simplemente soy yo. La de risa fácil, la distraída que no sabe ni a dónde va, la irreverente, la intensa, la acelerada, la ensimismada, la apapachadora, la auténtica persona que soy porque en los brazos de esa amistad profunda me siento tranquila, segura y feliz.

La escapada de este mes tiene que ver con la amistad, con esas amigas que te saben desorientada, triste o aislada; y es que el verdadero tesoro de nuestras vidas son los amigos. Porque con ellos no hay ningún destino escrito, ninguna necesidad histórica, es sólo el placer de realizar juntos el mismo recorrido, de levantarnos en el camino, de cuidarnos y animarnos a seguir disfrutando de esta aventura llamada vida.

A 15 minutos de la provincia de Tequisquiapan se encuentra un lugar sorprendente, una vinícola mexicana que tiene todo lo necesario para pasar un día maravilloso. Siendo amante de los vinos jamás imaginarías que tan cerca de la ciudad hay un lugar mágico, al aire libre y con unas instalaciones de primera, que te ofrece recorridos gratis. Donde puedes sentir la tierra, observar las uvas y ver con tus propios ojos como en nuestro país se crean productos de primera. 

Acompañada de amigas entrañables, nos sumergimos completamente en esta experiencia que despertó todos nuestros sentidos. Y es que no sólo es el escenario que tiene viñedos La Redonda, con sus campos y sus uvas redondas colgando de las plantas, es el ambiente alegre, familiar, juvenil que se contagia y te hace sonreír desde el momento que entras.

 La comida es sencilla, pero rica. Te recomiendo la tabla de quesos, así como las pizzas de horno que son un deleite. Y de vinos lo que vale la pena es hacer la cata y degustar a esta única obra de arte que se puede beber. Debo decir que el rosado me sorprendió y que sus tintos tienen mucho que ofrecer. 

Pero la compañía para estos escapes es lo que hace de esta una vivencia extraordinaria. Una cata de vinos entre risas y anécdotas es indescriptible, deja un sabor embriagante.

El atardecer nos cayó por sorpresa iluminando de colores los viñedos, acogiéndonos con su manto reconfortante de una panza llena y sueños compartidos. Un momento que se ilumina con un buen vino, una plática honesta en donde compartes lo bueno, lo malo y lo feo del momento, sin juicios ni críticas, solamente el elixir afrutado que calienta tu corazón, que ahoga la penas, desata nudos, consuela y rejuvenece el alma. Porque cada botella que abres está llena de historias.

Dicen que el significado de la vida puede ser encontrado en una botella de vino, la verdad yo aún no he encontrado esa botella, pero cómo estoy disfrutando la búsqueda en compañía de las personas que escogí como amigas. 

POR ADRIANA AZUARA
@ADRYAZUARA

PAL