Lunes 21 de Junio 2021
CAMINAR EN LA LUNA

Rockeando encontré la calma

Nunca pensé encontrar en el rock calma; a veces, donde menos lo esperas, el universo nos conecta con nosotros mismos; descubres que las mejores conversaciones pueden ser a través de la música

Adriana Azuara / Caminar en la luna / Opinión El Heraldo de México
Adriana Azuara / Caminar en la luna / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

Uno puede acelerar el pulso de la vida, y dejarse llevar por los acordes de una guitarra, el sintetizador, la voz ronca de esas rolas que te llevan a otra dimensión y hacen que te zumben los pies y el corazón. 

Mi escapada de este mes fue legendaria, hacia la Riviera Maya que es una extensión de la costa del Caribe. Desde el pueblo pesquero de Puerto Morelos, hasta la reserva de la biósfera de Sian Ka'an, la Riviera Maya ofrece una experiencia de costas azules y arena blanca inolvidable. 

Pero hay un lugar en esa extensión paradisiaca que ofrece sol, arena, mar y, además, rock.

Una gran guitarra te recibe para entrar al Hard Rock Riviera Maya y, ahí, comienzan las palpitaciones; al entrar piensas encontrarte con modernas estructuras, pero la sorpresa es hallar una gran hacienda de estilo mexicano que se transforma en un aparador moderno y surreal con personajes y bandas de rock clásico que hicieron historia.

Por donde camines la música te acompaña; ofrecen conciertos casi todas las noches, bares luminosos y albercas llenas de juegos y música para disparar los ánimos y mover el cuerpo. 

Pero, así como el rock te mueve, tiene corazón y te hace vibrar, este mágico resort tiene increíbles experiencias de bienestar, un wellness legendario. Comenzando porque casi todos los restaurantes ofrecen opciones vegetarianas, clases de yoga, gimnasio de clase mundial y spa. 

Tomar un tratamiento debe de acompañarse, en la medida de lo posible, por un circuito de hidroterapia, para activar la circulación, descontracturar los músculos y mejorar el sistema inmune.

Así que me dejé llevar en un recorrido por el vapor, cuarto de hielo, sauna, jacuzzi y poza fría, acompañada de una alegre y servicial valet que se encargó en todo momento de atenderme como reina e insistió, al terminar mi última zambullida, descansar y probar la bebida del día: Kombucha con arándano y jamaica acompañada de unos delicioso bites de cocoa y semillas.

Mi cuerpo se sentía como si le hubieran apretado el botón de soltar el mundo. Y en ese ánimo salí del spa envuelta en una deliciosa bata afelpada.

El tratamiento que escogí se llama healing & motion que incluye un tratamiento corporal, facial y un masaje con el poder sanador de la música. Acostada me dejé llevar por una playlist con un viaje musical entre el pasado y el presente sumergiendo mi cuerpo y mente en una mezcla de vibraciones y movimientos, en donde todo se movió en sincronía mágica, elevando el espíritu para llegar a un estado absoluto de relajación.

Nunca pensé encontrar en el rock calma; a veces, donde menos lo esperas, el universo nos conecta con nosotros mismos; descubres que las mejores conversaciones pueden ser a través de la música, porque da alas a la mente, consuelo a la nostalgia y fuerza para seguir adelante.

POR ADRIANA AZUARA
@ADRYAZUARA

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