TRES EN RAYA

A la puerta de Palacio

El espectáculo dado por López Obrador y Silvano Aureoles no abona en la resolución de los urgentes problemas de Michoacán

Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

Los juegos políticos apestan. Máxime cuando Michoacán se cae a  pedazos y hay dos autoridades que deberían estar trabajando al unísono para enfrentar la violencia rampante. Éstos, no obstante, prefieren comportarse como niños. Uno, refutando su obligación como Presidente al no querer reunirse con el Ejecutivo estatal, y éste último jugando al mocoso regañado, a quien se le mandó a sentarse en un banquito a esperar afuera de Palacio Nacional.

A pesar de ser el primer mandatario, en tres años, Andrés Manuel López Obrador no ha querido recibir a Silvano Aureoles. El gobernador acusó un control del narco en los comicios electorales de Michoacán, y como respuesta, Andrés Manuel le pidió que mostrara pruebas.

Silvano se presentó en la ventanilla mediática de Palacio Nacional y no ante el TEPJF. El Presidente optó por no recibirlo.

Cierto, las pruebas que el gobernador dice poseer al respecto de las “narcoelecciones” en esa entidad deben presentarse ante las autoridades competentes, pero ello no quita que uno y otro actúan perversamente. Silvano debía haber sido atendido por el Ejecutivo federal como lo fueron en su momento los gobernadores electos de Morena (¿por qué no ha tenido esa reunión con todos los electos de oposición?), o como lo hizo recientemente con Javier Corral y Enrique Alfaro.

El Ejecutivo federal tampoco tuvo ningún empacho en sentarse a platicar con el gobernador electo de Nuevo León, Samuel García, supuestamente investigado por la UIF. O quizá el hoy gobernador electo de aquel estado y su partido, Movimiento Ciudadano, jugaron a ser oposición sólo para obtener votos.

La realidad de recibirlo a él antes que a los otros gobernadores de oposición electos, sin duda manda esa señal… Pero las decisiones de López Obrador no son las de un estadista; a veces ni siquiera las de un estratega.

Hasta aquí la diferencia entre Ejecutivos estatales, la cual se agudiza cuando se sabe que puede recibir a sus amigos o deportistas y utilizar Palacio Nacional como telón de fondo para grabar a su persona. Pero su decisión de no recibir a Silvano puede volverse en su contra; se viralizó la imagen de un gobernador olvidado, sentado afuera de Palacio Nacional.

La reunión era necesaria, dada la apremiante situación que se vive en tan cantarina región del país; si bien las pruebas que se supone tiene en su poder el gobernador michoacano deben ser presentadas ante la autoridad responsable. Al respecto, resulta curioso que, en este caso, a López Obrador sí le pareció competente el INE (aunque quien debe atender la denuncia del Ejecutivo estatal es el Tribunal Electoral y las fiscalías (federal y estatal).

Los encuentros relacionados con la gestión gubernamental no deben basarse en razones partidistas o personales. Requieren tomar decisiones y realizar trabajo conjunto. Mientras no lo entiendan Presidente y gobernador, y la violencia y el narcotráfico sólo sean usados para un espectáculo de desaires y despechos, la situación se seguirá deteriorando.

POR VERÓNICA MALO
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM

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