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El fantasma de la Guerra Fría

Esta semana se llevó a cabo la muy anticipada reunión entre el presidente Joe Biden, de los Estados Unidos, con su homólogo ruso Vladimir Putin en Suiza

Azul Etcheverry / Claraboya / Opinión El Heraldo de México
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Esta semana se llevó a cabo la muy anticipada reunión entre el presidente Joe Biden, de los Estados Unidos, con su homólogo ruso Vladimir Putin en Suiza, tras meses de acusaciones y declaraciones uno en contra del otro, las cuales elevaron la tensión entre ambos gobiernos al punto en el que se comparó la situación con lo ocurrido durante la Guerra Fría.

Esta cuestión fue reconocida por ambos mandatarios por lo que accedieron a llevar a cabo el muy necesario encuentro en persona. Si bien los choques entre ambas naciones no son un tema reciente, lo cierto es que en los últimos años los problemas como los conflictos en Georgia, Siria, Ucrania y la Península de Crimea, además de las notables acusaciones norteamericanas de interferencia rusa en los últimos procesos electorales de 2016 y 2020, han mellado una de por sí compleja relación.

Consciente de ello, Biden ha mostrado un interés en una desescalada del conflicto, a pesar de que llegó a llamar asesino a Putin, más como una forma de diferenciar las formas de hacer política exterior de su predecesor Donald Trump, que no dudó en llevar al límite la relación binacional.

Por su parte, el presidente ruso es un experto mediático que no dudaría en aprovechar la oportunidad no sólo de deslindarse de sus responsabilidades en el tema, sino de tratar de legitimar su polémico mandato y en el proceso volver a posicionar a Rusia como una potencia mundial y no regional, tras lo declarado por el entonces presidente Barack Obama en 2014. Bajo este contexto, se llevó a cabo entonces el encuentro que no podría calificarse como amistoso pero sí cordial y pragmático.

Tras la reunión de aproximadamente tres horas, el presidente Biden Informó que se habían tratado únicamente los temas de interés del pueblo norteamericano, en un ambiente respetuoso en el que se tuvo la oportunidad de abordar situaciones tan complejas como los ciberataques en los que presumiblemente habrían participado ciudadanos rusos e incluso oficiales gubernamentales.

En este rubro de ciberseguridad, la delegación estadounidense aseveró que no será tolerada la interferencia ni mucho menos los ataques a la infraestructura, entiéndase sistemas de trasporte, producción de alimentos, gaseoductos, entre otros. Otro tema importante que se abordó es el de la violación de los derechos humanos en el marco de la detención de Alekséi Navalni, un disidente ruso crítico feroz del gobierno de Putin al que Biden protegió asegurando que el daño a su persona acarrearía consecuencias al gobierno ruso.

Mientras tanto, Putin reviró diciendo que era imposible hablar sobre derechos humanos cuando Estados Unidos atraviesa una severa crisis racial. Sin embargo, así como hubo acusaciones también se lograron consensos, en principio con la extensión hasta 2024 la prevalencia de armas no convencionales, así como la creación de acuerdos de cooperación en asuntos de inteligencia cibernética que buscan blindar los intereses de compañías e instituciones gubernamentales.

Al final del día, se puede considerar que ambos titulares gubernamentales consiguieron exponer sus mensajes y de alguna manera tranquilizar a la comunidad y mercados internacionales.

Con esta reunión se fomenta la creación de un ambiente distinto para la negociación entre políticos profesionales, un escenario que había desaparecido en años recientes.

POR AZUL ETCHEVERRY
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@AZULETCHEVERRY

 

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