Sal a votar y no hagas ascos

El hecho de salir a llenar tu boleta así, con sano desencanto, o sea, con inteligencia, es la primera y más urgente forma de defender a las democracias

Sal a votar y no hagas ascos
Julio Patán / Malos Modos / Opinión El Heraldo de México

Que los candidatos están horrendos. Que no me representan. Que no van a traer el reino de Utopía. Que ninguno, pero nin-gu-no, está a la altura de lo muy bueno, lo muy elevado, lo muy justo que le deseo a este país. Que ese cambio que tanto necesita nuestra patria que llora, anhelante de justicia, seguirá posponiéndose.

¿Lo han leído, lo han escuchado? Seguro. Abundan, en las últimas semanas, las manifestaciones en ese sentido, con la cercanía de la elección, y la verdad uno se preocupa. Porque caray, te dices: no sea que les dé algún tipo de tramafat de tanto desgarramiento ético, de tanto tironeo moral que les significa depositar un voto por alguien que no está a su altura.

¿Ese es tu caso, lectora, lector? No te preocupes. El doctor Patán está aquí para ayudarte a llegar al nirvana; para meterle una onda como budista a este proceso flagelante, desgarrador, que tienes enfrente, y ayudarte a salir de tu casilla sin turbulencias emocionales y físicas. Para lograrlo, empecemos con un viaje interior. Recuérdate esto: ¿a quién le has dado tu voto en las últimas elecciones? Piensa en los legisladores. ¿Apostaste a la restauración priista y topaste, digamos, con Cuauhtémoc Gutiérrez? No importa.

Remóntate un poco más y matiza. Evoca la Roqueseñal, por ejemplo. O acuérdate de que a nuestros diputados se les ocurrió ovacionar a Goyo Cárdenas, un asesino en serie. O exigir que Javier Aguirre compareciera ante el pleno para explicar por qué nos eliminaron los gringos en el Mundial. O, para el caso, agarrarse a madrazos, pedos. Sí, en buena medida eso vienen a ser, de siempre, los diputados y hasta los senadores. Así que esto, lo de votar por alguien que “Mta, estamos jodidos”, en realidad ya lo hiciste antes, y sobreviviste.

“Pero es que yo no voté nunca por el prianismo”, me dirás muy probablemente, porque la amenaza del soponcio como que involucra más a los sectores progresistas, los que anhelaban ese GRAN CAMBIO y nos repiten que vaya decepción. Bueno, te digo lo mismo: puede que no lo sepas, pero por lo de votar a mediocres o impresentables, ya pasaste. Vaya que sí. Digo, en algún momento se te ocurrió que podía venir un cambio súper chido con Napito, Macedonio o el tribuno Mier, por ejemplo.

Hablo de los legisladores como podría hablar de los alcaldes o los gobernadores, es decir, a esa idea de que la infame corrupción priista había que contrapuntearla con, digamos, Cuau y Cuit. Otra vez: ya pasaste por ahí y fíjate: a pesar de todo, lograste darnos un orden democrático. 

Porque, de momento, de eso se trata: de recordar que el hecho de salir a llenar tu boleta así, con sano desencanto, o sea, con inteligencia, es la primera y más urgente forma de defender a las democracias. No es poco: tu integridad está, pues, a salvo.

Así que sal votar y, por Dios, no hagas ascos.

POR JULIO PATÁN

JULIOPATAN0909@GMAIL.COM 

@JULIOPATAN09

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