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Pirro de Epiro

En la cultura popular, una victoria pírrica es la que se consigue con muchas pérdidas en el bando aparentemente ganador

Alejandro Echegaray / Campus / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

Pirro el “rubio” o “pelirrojo”, quien ostentó la corona de Macedonia en dos ocasiones, fue uno de los mejores estrategas de su época y el general que tuvo en jaque a la república romana durante su etapa de expansión. Pirro ganó una batalla a los romanos a costa de una cantidad enorme de recursos y de vidas. Todo esto lo sé gracias a Wikipedia. En la cultura popular, una victoria pírrica es la que se consigue con muchas pérdidas en el bando aparentemente ganador. 

El domingo pasado la oposición y su alianza fueron derrotados en las urnas. Si lo queremos plantear de una manera más amable podríamos decir que obtuvieron una victoria pírrica. Sin desdeñar lo positivo que significa que el obradorismo haya perdido curules en la cámara baja, el partido del Presidente obtuvo 11 gubernaturas, es decir, llegará a los comicios de 2024 con gobiernos en 16 entidades.

Esto representa una gran cantidad de recursos, clientelas, margen de operación y movilización por parte de los 16 gobernadores morensitas y el narco gobernador del partido verde ecologista Ricardo Gallardo. La coalición oficialista conserva la mayoría absoluta en el Congreso federal, tendrá el mismo control sobre el presupuesto y continuará con la misma capacidad para legislar. Si se empeña en conseguir la mayoría calificada para hacer adendas a la Constitución contará con el apoyo de la UIF, la Secretaría de Hacienda y de la Fiscalía General de la República. 

En el centro del país, el descolón electoral que sufrió la doctora Sheinbaum evidencia el profundo desprecio que existe en las clases medias capitalinas hacia el morenismo y sus gobiernos. La pérdida de varias alcaldías la coloca como un pato rengo (lame duck) aunque conservará la mayoría en el congreso local.

El rechazo al proyecto presidencial en la CDMX y la desgracia del Metro —que sepultó las aspiraciones del Canciller Ebrard— no es desdeñable ya que desarticuló, ipso facto, el plan sucesorio de López Obrador. Esto le resta viabilidad a su proyecto, al igual que sucedió con los últimos tres presidentes priistas. Además de lo ocurrido en el centro del país, la oposición también fue exitosa en urbes como Monterrey, Guadalajara, Puebla y se recuperó el “corredor azul” en el Edomex.

El obradorismo pervivirá allende el 2024 y su movimiento de izquierda autoritaria será muy difícil de erradicar de nuestro país. El triunfo de varios candidatos asociados con grupos delincuenciales en estados como Sonora, San Luis Potosí, Guerrero y Michoacán plantean un escenario desolador para México y la posibilidad de construir una democracia liberal se nulifica.

El votante mexicano es altamente sofisticado, estratifica su voto y lo utiliza para castigar gestiones. Los malos resultados en varios rubros de la política pública obradorista incentivaron al votante clasemediero a salir a sufragar. La poca voluntad política para combatir la inseguridad y la ineficacia para generar empleos trajo que la oposición obtuviera más votos.

El mito del mandato ciudadano a favor de un cambio de régimen se ha desmoronado. La oposición deberá de seguir operando en tándem rumbo a 2024  con propuestas pragmáticas que llamen la atención del electorado, en especial, el de las clases medias.

POR ALEJANDRO ECHEGARAY
POLITÓLOGO
@AECHEGARAY1

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