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Una vez concluida la jornada electoral de 2018 las áreas de propaganda morenistas se avocaron a la tarea de vender la idea de que el electorado nacional había optado por un cambio de régimen

OPINIÓN

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Alejandro Echegaray / Campus / Opinión El Heraldo de México

Una vez concluida la jornada electoral de 2018 las áreas de propaganda morenistas se avocaron a la tarea de vender la idea de que el electorado nacional había optado por un cambio de régimen. Nada mas alejado de la realidad. Los votantes en México al igual que en el resto del mundo son racionales y utilizan su voto como herramienta para premiar o castigar gestiones. No sorprende que la variable que mas influye en la manera en que orientan su voto es la seguridad, seguido por el manejo de la economía y en un rezagado tercer lugar el combate a la corrupción. 

Para diferenciarse de su antecesor, el presidente Peña desatendió el combate a la delincuencia, cambió de estrategia y la enfocó a mejorar la coordinación entre los diferentes niveles de gobierno y a la captura de capos. Su audiencia y electorado se la cobró e las urnas.  

Con una apabullante victoria y el supuesto mandato respaldado por 30 millones de electores el presidente López Obrador se dispuso, con la determinación que lo caracteriza, a desmantelar al país.  

Inició con la cancelación del aeropuerto que generó un boquete presupuestario y le granjeó la desconfianza de inversionistas alrededor del mundo. Continuó con la cancelación de los programas sociales, el Seguro Popular y las estancias infantiles. Ha secuestrado a los organismos autónomos del Estado e intentado debilitar al INE.  

Los resultados nefarios de estos tres primeros años están a la vista: la pobreza laboral se incrementó en 5 millones de personas; id est, creció en un año 11.4%. La economía ha caído en 8.2%. Trece millones de mexicanos han engrosado las filas de la pobreza extrema.

Han cerrado 400 mil negocios y la pandemia ha matado, en México, a mas de 600 mil personas. El transporte público en el centro del país se encuentra al borde del colapso y millones de niños que han desertado no podrán regresar a la escuela. Los apagones –como en la década de los setenta- han llegado para quedarse y el desmantelamiento de PEMEX y CFE avanza con una celeridad envidiada solo por las brigadas correcaminos.  

Este 6 de junio los electores no votarán a lo largo de un clivaje ideológico (nunca lo hacen). Se enfrentarán a la boleta y votarán de acuerdo a como les ha ido en la feria populista. La foto a 14 días de la elección muestra que Morena perderá la mayoría absoluta y siguen siendo competitivos solo en Baja California, Nayarit, Sinaloa y con menos fuerza en Colima.

Este escenario era impensable a finales del año pasado y ha trastornado al inquilino del Palazzo, que ha tenido que recurrir a titanes musicales como Serrat y Eugenia León, para complacer a su audiencia en sus conferencias matutinas.  

Por la vía institucional, México vivirá el 6 de junio una insurrección ciudadana que le quitará la mayoría en el Congreso y hasta 10 gubernaturas. Por primera vez en México pueden darse fuertes brotes de violencia en los estados donde contienden candidatos emanados de organizaciones criminales como es el caso de San Luis Potosí, Guerrero y Michoacán.

Salgamos a votar de manera copiosa y civilizada. Es ahora o nunca. Al día de hoy Morena no ha presentado ante el INE sus listas de representantes de casilla, maña vence el plazo, van a intentar reventar la elección.  

POR ALEJANDRO ECHEGARAY
POLITÓLOGO
@AECHEGARAY1

MAAZ