El cambio que vendrá en la sociedad

En ella se describe el largo y duro camino que sufre una minoría oprimida, la cual nunca pierde la esperanza de que su situación no continuará más, que un cambio vendrá

El cambio que vendrá en la sociedad
Juan Luis González Alcántara / Columnista invitada / Opinión El Heraldo de México

En diciembre de 1964 salió una importante y esperanzadora canción de Samuel Cook, mejor conocido como Sam Cooke, llamada “Un cambio vendrá”, que se convirtió en un himno para la lucha de los derechos civiles en Estados Unidos de América

En ella se describe el largo y duro camino que sufre una minoría oprimida, la cual nunca pierde la esperanza de que su situación no continuará más, que un cambio vendrá.

La letra de la canción refleja un anhelo de igualdad, una incomprensión del por qué las personas hacen diferencias a lo que no se asemeja a ellas, un canto a no perder la fe, aun cuando sea duro el camino, se debe seguir adelante y esperar el cambio.

Han pasado 56 años de ese cántico a la esperanza, y lejos de que las cosas hayan mejorado, el cambio no ha llegado, las personas siguen considerando las diferencias generadas por el físico, la raza, la identidad de género o la religión. 

Se sigue discriminado al que se considera desemejante, al que no se ajusta a un estándar social o estético, al que consideremos diferente.

Es importante no perder ello de vista, pues el pasado 17 de mayo se celebró el Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia, que sirve como denuncia a la discriminación, de la que son objeto todas las personas con preferencias sexuales diferentes a las convencionales. 

Una fecha que intenta hacernos reflexionar sobre que las personas no son ni deben ser consideradas diferentes por su preferencia e identidad sexual; un día que nos recuerda que el cambio no ha llegado.

Si bien, hoy en día contamos con un marco jurídico y convencional que prohíbe cualquier tipo de discriminación o trato diferenciado que no sea justificable, lo que se ha visto reflejado y fortalecido en decisiones judiciales trascendentales de la Suprema Corte de Justicia y de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, nos queda mucho camino que recorrer, pues parece que el principal cambio no está en el Derecho, sino en nosotros mismos.

El Derecho siempre servirá para establecer normas que prohíban las conductas discriminatorias, así como para sancionar a aquellos que lo hagan, pero el verdadero cambio sucederá cuando las personas, sin que existan normas o no, traten a los demás con dignidad, respeten su autonomía y procuren una igualdad en el actuar.

POR JUAN LUIS GONZÁLEZ ALCÁNTARA

MINISTRO DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN

PAL


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