Lo que anima y desanima en la 4T

Hay cosas que desaniman en la 4T, pero lo que está hoy en juego es mucho más grande de lo que nos desilusiona

Lo que anima y desanima en la 4T
Hernán Gómez Bruera / Fuera de Tono / Opinión El Heraldo de México

Ciertamente, hay sucesos recientes en la 4T que desaniman. Desanima que Morena, el partido que criticó tanto el nepotismo, reproduzca numerosas prácticas de ese tipo en su interior, que incurra también en ellas para definir el reemplazo de Félix Salgado, un candidato que de por sí ya desilusionó a muchos y muchas.

Desaniman las encuestas opacas que parecen una forma de dedazo disfrazado. Que Morena adopte una estrategia de ganar elecciones a toda costa y no tenga empacho en hacer candidatos a cuadros del PRIAN con un pasado oscuro.

Desanima la falta de una agenda progresista para presentar en esta coyuntura electoral, la ausencia de un proyecto de izquierda capaz de perdurar más allá de la administración de López Obrador.

Desanima lo que dio a conocer ayer Daniel Moreno: que la directora del DIF, Rocío García Pérez, habría montado un esquema para privar de un porcentaje de su salario a todos los funcionarios de la dependencia y mintió sobre su grado académico (https://bit.ly/3f6bVcn). Desanima que alguien que presume sus vínculos con la pareja presidencial no sea doblemente proba y que probablemente esto quedará impune precisamente por sus relaciones.

Y como eso, otras cosas también desaniman…

Pero frente al desánimo vale la pena recordar lo mucho que nos anima. Que el poder político esté mucho menos supeditado al poder económico. Que al presidente no le tiemble el pulso para combatir la captura de las instituciones del Estado por parte de los poderes fácticos.

Que este gobierno esté dispuesto a obligar a los grandes contribuyentes a pagar los impuestos que evadían; que en plena pandemia el SAT haya incrementado la recaudación en cuatro puntos del PIB; que el presidente esté dispuesto a cobrar adeudos fiscales incluso a los magnates, independientemente de la cercanía que tenga con algunos de ellos.

Anima que se combata esa forma de explotación moderna llamada outsourcing y que Raúl Beyrutti, ese hombre que traficó con la necesidad de cientos de miles de trabajadores contratados bajo ese régimen, tenga hoy una orden de aprehensión.

Anima que hoy el factureo sea equiparable a la delincuencia organizada y que se esté persiguiendo a quienes promueven esas y otras prácticas que atentan contra el Estado mexicano.

Anima que por primera vez en este país un gobernador haya sido objeto de un proceso de desafuero, como es Cabeza de Vaca, porque,  hasta ahora ninguno había sufrido semejante suerte (salvo la persecución política que sufrió AMLO en 2005). Anima porque los gobernadores eran en México auténticos virreyes y, ante la sospecha de una conducta indebida, acaso eran forzados a renunciar sin investigar, sin rendir cuentas, marchándose impunes.

En suma, hay cosas que desaniman, pero lo que está en juego hoy es mucho más grande.  Hasta ahora, lo que anima supera por mucho lo que nos desilusiona.

POR HERNÁN GÓMEZ BRUERA
HERNANFGB@GMAIL.COM
@HERNANGOMEZB

dza


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