PASIÓN POR CORRER

El hombre de la boina negra

Lee Evans, quien falleció hace unos días, ideó la protesta del Black Power en México 68, por lo que bien vale la pena contar su historia

Rossana Ayala/ Pasión por correr/ Opinión El Heraldo de México
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La lucha contra el racismo y por los derechos civiles de la población negra en Estados Unidos y en el mundo ha estado también ligada al deporte. En los Juegos Olímpicos de México 68 nació uno de los símbolos de esa lucha antirracista: el Black Power, cuando tres atletas afroamericanos levantaron el puño cerrado en el pódium de los 200 y 400 metros planos y proclamaron, en el Estadio Olímpico de CU, el orgullo y la dignidad de la raza negra.

Esos tres puños que significaron el estandarte del Poder Negro, en momentos en que los afroamericanos marchaban y exigían a la racista sociedad de los Estados Unidos el reconocimiento pleno a sus derechos humanos, fueron los de Tommie Smith y John Carlos, quienes —además— subieron descalzos con calcetines negros al podio, y el ganador de los 400 metros, que acababa de imponer un récord de 43:40 segundos: Lee Evans, quien alzó el puño portando una boina negra en su cabeza.

Cuatro meses antes de que esos puños se alzaran, el reverendo Martín Luther King fue asesinado en Memphis, Tennessee, el 4 de abril de aquel 1968, y el acto desafiante de los tres atletas afroamericanos quedaba registrado ante todo el mundo como una protesta indignada y dolorosa, por la violencia racial en Estados Unidos.

El hecho quedó registrado para la posteridad en la película oficial de los Juegos Olímpicos de México 68, filmada y dirigida por el gran cineasta colimense Alberto Isaac, quien intencionalmente incluyó la escena que sabía histórica y trascendental, y cuando el Comité Olímpico Internacional reclamó por la imagen, Isaac se negó a censurarla: “Ahí tiene que quedar registrado todo lo que pasó”, dijo el director mexicano.

Toda esta historia cobra hoy relevancia ante la muerte, la semana pasada, de Lee Evans, el hombre que al principio no quería correr la final de los 400 metros.

Estuvo a punto de renunciar a la final de esa modalidad, después de que sus compatriotas Tommie Smith y John Carlos fueran expulsados de los Juegos por protestar en el podio. “Lee, —le dijo John Carlos— es mejor que participes, que ganes y te subas al podio”. El atleta corrió y no sólo ganó, sino que fue el primer hombre que bajó de 44 segundos en los 400 metros, en esa carrera en la que no deseaba estar, y su récord duró 20 años.

Lee murió de cáncer a los 74 años en Nigeria, en donde entrenaba a atletas de todo el mundo. Aunque la idea de levantar el puño fue originalmente de él, alentó a sus compañeros a hacerlo, por lo que John Carlos y Tommie Smith se le anticiparon cuando, al ganar los 200 metros, fueron los primeros en aparecer en el podio con el guante negro y el puño cerrado, con lo que sorprendieron al mundo al instituir una protesta histórica en la lucha contra el racismo.

POR ROSSANA AYALA
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