El control del poder

Una de las principales bases de composición del Estado moderno la es la división de los poderes en tres ramas: legislativo, ejecutivo y judicial

El control del poder
Ignacio Anaya Minjarez / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

Una de las principales bases de composición del Estado moderno la es la división de los poderes en tres ramas: legislativo, ejecutivo y judicial. Es un concepto que aparenta una simpleza, ya que desde las clases de educación civil en la escuela nos los enseñaban como un principio básico del gobierno.

No obstante, en la era moderna su práctica siempre tiende a encontrar amenazas por parte de distintas instancias, generando a así luchas.

Ahora bien, la discusión sobre la capacidad de dividir o limitar el poder político entre distintas funciones data desde tiempos muy remotos. Aristóteles, por ejemplo, abordó dicha interrogante a partir de la idea de la primacía de la ley en el gobierno. Otro caso lo encontramos en Inglaterra, donde documentos e instituciones (la Carta Magna y el Parlamento Inglés en su momento) surgidos durante la Edad Media, lentamente comenzaron a limitar ciertas facultades del monarca, sobretodo en cuestiones tributarias al
principio.

Siglos más tarde, el filósofo inglés de la ilustración, John Locke, establecía la división entre el poder legislativo y el ejecutivo como parte de su pensamiento político. Le resultaba eficaz, y además evitaba la falta de cumplimiento y la modificación de la ley en
beneficio de un determinado grupo de poder.

Sin embargo, fue con el pensador francés Montesquieu cuando surgió la idea moderna de la división de poderes entre tres funciones. En su obra El Espíritu de las Leyes (1748), el filósofo mencionaba, en términos generales, que tal separación era parte del equilibrio político.

La división de poderes era fundamental para lograr la libertad , ya que según su pensar, el hombre abusaba del poder por naturaleza y solo dividiéndolo en distintas funciones se podía alcanzar dicho valor. Ponía el siguiente ejemplo: “ Cuando los poderes legislativo y ejecutivo se hallan reunidos en una misma persona o corporación, entonces no hay libertad, porque es de temer que el monarca o el senado hagan leyes tiránicas para ejecutarlas del mismo modo”.

No sin tener sus críticas, la teoría de Montesquieu alcanzó una gran influencia en la creación de distintas naciones, como lo fueron los Estados Unidos. No obstante lo dicho, su aplicación iba ligada a su vez a los propios contextos desde donde se generaba. Hay un gran espacio entre lo escrito y la práctica, y con la división de poderes no tardó en reflejarse, incluso hasta la actualidad. Así como el tiempo sana, también degrada; las teorías políticas no son la excepción.

La pureza del pensamiento político de Montesquieu, aunque no sin esfuerzos por preservarlo, ha encontrado situaciones que lo han puesto en fragilidad. Sujetos con ambiciones de poder, o por otras razones, intentaron y seguirán intentando tener el control de los tres poderes, poniendo en peligro la libertad política.

POR IGNACIO ANAYA MINJAREZ

@IGNACIOANAY

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