Granja de Verdad: Cosechando cultura para el cambio y el entendimiento

¿Cómo deberíamos reaccionar ante el aumento de hostilidades a la comunidad migrante de CA y México?

Granja de Verdad: Cosechando cultura para el cambio y el entendimiento
Nuria Palou / Columna invitada / Opinión El Heraldo de México

El pasado 8, 9 y 10 de abril tuve la oportunidad de volar a Charlottesville, Virginia, para formar parte de la familia de truth farmers, en donde se puso en perspectiva la importancia de los símbolos, lo que son y lo que significan a través de una instalación de arte dedicada a hablar sobre migración.

El lugar tiene una carga de significado “brutal”, la granja de la verdad se localiza justo a la mitad de los viñedos de Trump (200 hectáreas aproximadamente), y surgió de la cabeza del activista John Kluge –dueño de este pedazo de tierra– quién un día se cuestionó ¿cómo deberíamos reaccionar ante el aumento de hostilidades a la comunidad migrante de Centroamérica y de México en los Estados Unidos?

En una conversación conjunta entre John Kluge y Enrique Perret, Director Ejecutivo de la U.S.-Mexico Foundation, se puso sobre la mesa, como primera idea, colocar una monumental bandera mexicana junto al invernadero que tiene John. Sin embargo, cambiaron de opinión al incorporar a la conversación a la artista mexicana Ana Teresa Fernández quien los convenció de que, a veces, una bandera no es un símbolo de reciprocidad para algunos, y puede haber otros que pueden figurar como una insignia migratoria, ella pidió partir de la “VERDAD”.

Con esta idea se planeó una instalación que contó con la participación de cuatro artistas mexicanos: Ana Teresa Fernández, realizó una mesa de madera y manta de aluminio térmico de más de 50 metros de longitud con la palabra TRUTH (verdad); Federico Cuatlacuatl, realizó una serie de papalotes; Ronald Rael, un arquitecto, profesor y artista de la Universidad de California (Berkeley) construyó un horno de barro llamado “horno sin muros”; y por último, Arleene Correa Valencia, repisó las paredes del invernadero con imágenes hechas de telas, hilos invisibles que retratan el dolor invisible y latente de la separación entre padres y madres con sus hijas e hijos.

Las telas mylar que usaron tanto Ana Teresa como Federico, son empleadas como mantas hechas de aluminio térmico para emergencias y son las que en los últimos años vemos en las fotografías de periódicos nacionales e internacionales en donde están envueltos todos los niños y niñas que han sido separados de sus familias en los centros de detención. Esta tela mylar, es la bandera de “Truth Farm” que, como bien dice Kluge “es un espejo que refleja una nueva forma de construir, una manera de compartir en lugar de excluir a la gente”.

El hablar de verdad en un mundo tan caótico como el actual es un acto de valentía. El poner una mesa para compartir, dialogar y hablar de las distintas verdades que viven los migrantes y los mexicanos que deciden emprender un cambio, poniendo en riesgo su vida y la de sus familias, es un acto de valentía. El poner la verdad en el centro de la conversación es, sin duda, necesario para poder entender un poco más, los millones de historias que existen en Estados Unidos, México y el mundo. Necesitamos hablar de verdad para que haya mayor humanidad.

NURIA PALOU
ASOCIADA DEL PROGRAMA DE JÓVENES DEL CONSEJO MEXICANO DE ASUNTOS INTERNACIONALES
@NURIAPALOU10

avh 


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