Campañas de vergüenza

Los candidatos utilizan la estrategia de recorrer dos o tres calles, tomarse una foto y presumir en las redes. Saludan a la gente que se encuentran en el camino y que va rumbo a su mandado, a visitar a algún familiar o alguna circunstancia extraordinaria por la que requieran salir de sus casas

Campañas de vergüenza
Martha Gutiérrez / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México

En la ausencia de luz la oscuridad prevalece. A dos semanas de haber arrancado la elección más grande de la historia, también podemos afirmar que es una de las más insulsas que se han visto en décadas. Sin un solo candidato que entusiasme, provoque una discusión seria o que atraiga.

Los candidatos utilizan la estrategia de recorrer dos o tres calles, tomarse una foto y presumir en las redes. Saludan a la gente que se encuentran en el camino y que va rumbo a su mandado, a visitar a algún familiar o alguna circunstancia extraordinaria por la que requieran salir de sus casas. Sólo observamos que se presentan, repiten varias veces su nombre y les desean un buen día. Eso es todo. Con volantes en mano los candidatos hacen uno o dos recorridos en el día y el resto de la jornada se refugian en las redes sociales.

Para los que estamos acostumbrados a las campañas políticas y comprendemos que la historia no se creó a partir de la 4T, nos parece vergonzosa la situación actual, porque vemos que la democracia poco a poco se está muriendo.

Por supuesto, para explicar el porqué es necesaria la comparación con el pasado, mediato e inmediato.  El PRI y el PAN (en realidad el gobierno federal y los estatales) han sido muy criticados por comprar elecciones, manipular, repartir dinero a montones y presentar candidatos "100% Palacio", en un modelo de democracia donde las acusaciones de corrupción ocupan un lugar primordial, sin importar que fuese verdad o no, a pesar de ello las campañas políticas eran vistosas, sobretodo propositivas, cualitativamente hablando con un nivel de contenido mucho más alto, y sobre todo exigentes.

Sí, se le exigían límites a los abusos de poder y se hacía evidente. En tierra, los recorridos eran de 10 a 15 colonias o comunidades por día, con reuniones con organizaciones o grupos ciudadanos. En los contenidos había una inclusión mucho más amplia de la sociedad, se presentaban propuestas legislativas, visión del país, soluciones concretas a problemas públicos y de servicios. Es decir, cuándo menos los candidatos sabían que decir, vivían y padecían a sus alcaldes, gobernadores o presidentes. Conocían las calles y su problemática. Hoy en día, observamos a una gran cantidad de turistas políticos que sale a pasear en espera de algún golpe de suerte o declaración del Presidente López Obrador para apoyarlo o desdeñarlo. Eso es todo.

Vamos, ni los pleitos o discusiones son interesantes. Por ejemplo la acusación al junior regiomontano Samuel García, de vínculos con el narco es hasta aburrida, y su respuesta todavía peor. Ni siquiera es relevante para el debate público. Él mismo no es interesante, su esposa youtuber es en cambio lo que más se alcanza a mediatizar y a discutir. Ni la maquila de encuestas por Massive Caller, de Alejandra Sota, o la encuesta de Alejandro Moreno para El Universal que realiza con alrededor de 35 llamadas por alcaldía en CDMX, alcanza para levantar el ánimo.

Sin embargo, todo esto tiene un origen, la voracidad insaciable de Andrés Manuel López Obrador, y la absoluta ineptitud de la oposición. Ellos han generado estas macro circunstancias, porque piensan que les conviene para mantener el control de sus respectivos ámbitos de dominio. El primero, porque es su naturaleza: soso, perezoso mental, buscando siempre al incapaz para formar su equipo. Una mentalidad destructora, incluso, contra sí mismo, porque en lugar de elegir a buenos candidatos para lucirse, escogió a los peores. Por ejemplo, hay que ver a Mario Delgado y el ridículo en el que se ha convertido. Y por el otro lado, se ven tan derrotados que decidieron quedarse familiarmente y entre su círculo más cercano con las candidaturas que alcancen a obtener como resultado del rechazo de los ciudadanos al gobierno de la transformación de cuarta. Que humillante.

Y no es pregunta.

POR MARTHA GUTIÉRREZ
ANALISTA EN COMUNICACIÓN POLÍTICA
@MARTHAGTZ

maaz


Compartir