¿Ficción o…?

Hasta los analistas financieros bisoños califican de ficción los alegres pronósticos de Hacienda tanto para este año como para el que sigue

¿Ficción o…?
Luis Soto / Agenda Confidencial / Opinión El Heraldo de México

Según la secretaría de Hacienda, el mercado interno se ha visto beneficiado por el avance de la campaña de vacunación contra el Covid-19, así como por el mayor dinamismo de la economía mundial y la recuperación de los precios del petróleo.

Este escenario, que algunos observadores califican de ficticio, sobre todo en la parte que se refiere a nuestro país, provocó en la dependencia un optimismo desbordante que la llevó a actualizar a 5.3% la cifra de crecimiento económico para las estimaciones de finanzas públicas en 2021. Pero lo mejor está por venir, parece señalar Hacienda en sus “Pre-Criterios 2022” enviados al Congreso de la Unión. El fortalecimiento esperado de los ingresos permitirá, en ese año, continuar disminuyendo el déficit y el endeudamiento y, al mismo tiempo, reforzar el gasto destinado a programas y proyectos de infraestructura estratégicos (los proyectos faraónicos del Tren Maya, Aeropuerto de Santa Lucía y refinería de Dos Bocas, quiso decir).

Siguiendo con la senda de recuperación económica, para 2022 Hacienda anticipa un crecimiento económico de entre 2.6 (mediocre) y 4.6%, debido a la consolidación de la reapertura económica que traerá la conclusión del proceso de vacunación nacional, así como de la política de fortalecimiento del empleo y los ingresos, la inversión pública y privada en infraestructura, los avances en inclusión financiera y el impulso adicional del comercio a través del TMEC.

Hasta los analistas financieros bisoños califican de ficción los alegres pronósticos de Hacienda tanto para este año como para el que sigue. Para empezar, la susodicha campaña de vacunación avanza como las tortugas, y a ese paso podríamos llegar al 2023 sin alcanzar el dinamismo económico que existía antes de la pandemia. En cuanto al beneficio del mercado interno que argumenta la autoridad, es una ilusión, señalan aquéllos; la realidad es que dicho mercado está sostenido por alfileres, perdón por las dádivas que otorga el gobierno en sus programas de bienestar. Por otro lado, la política de fortalecimiento del empleo a la que se refiere la dependencia se parece más a una política de desempleo porque el gobierno insiste en agarrar a “toallazos” a las empresas privadas que son las mayores generadoras de plazas de trabajo.

¿Alguien cree en los pronósticos de Hacienda para este año y el siguiente?

Y cómo van a creerle después del agarrón que se dieron el titular de la dependencia y la Jefa del Servicio de Administración Tributaria, Raquel Buenrostro, el martes pasado en la Cámara de Diputados cuando se refirieron al espinoso asunto de una reforma fiscal. La señora afirmó que “la reforma que se está revisando está relacionada no necesariamente con nuevos impuestos ni incremento de tarifas. Tiene que ver con la simplificación administrativa; con la manera que las personas cumplen sus obligaciones fiscales, y cómo les facilitamos la obligación y su deber cívico de contribuir”.   El secretario Arturo Herrera le reviró: “Supongo que a Raquel le ganó un poquito el entusiasmo, pero la política tributaria se hace en Hacienda…”

¡Cuidado, Arturito! No vaya a ser que en una de esas la Jefa del SAT te tumbe el puesto, señalan los observadores.      

Por LUIS SOTO
LUISAGENDA@HOTMAIL.COM
@LUISSOTOAGENDA

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