Viaje de altísimo riesgo

En el horizonte de la Iglesia se vislumbran nubarrones que amenazan la unidad de la fe sembrando confusión entre los creyentes

Viaje de altísimo riesgo
Paz Fernández Cueto/ Colaboradora/ Opinión El Heraldo de México

Cuando leas estas líneas el Papa Francisco habrá llegado a Irak, en un viaje considerado de altísimo riesgo no precisamente por la Pandemia ya que él, los periodistas y la comitiva en general, habrán recibido la vacuna antes de emprenderlo. Me refiero al peligro de un atentado por parte de los islamistas radicales quienes, hace escasamente un mes al presentarse el programa de viaje, cometieron un atentado terrible en la ciudad de Bagdad dejando atrás una estela de muertos y heridos. Y este crimen fue “sólo” a manera de advertencia.

¿Qué razón tan poderosa podrá tener el Papa Francisco para emprender este viaje poniendo en peligro su vida y la vida de otros? Ciertamente a su corazón de padre le urge confortar a los católicos sobrevivientes de las masacres perpetradas por los islamistas que ocuparon gran parte del país, especialmente en la región que se conoce como la llanura de Nínive donde habitaban los cristianos.

El cardenal Sako Patriarca de Babilonia, cabeza de la Iglesia Católica Caldea y máxima autoridad en Irak, consciente de los peligros que supone esta visita, no se cansa de reiterar su agradecimiento al Papa por el aliento y consuelo que dará a esta pequeña población de católicos tan diezmada y sufrida, que ha permanecido fiel en medio de tanta persecución.

No es éste el único motivo del viaje: Somos testigos del esfuerzo ecuménico que la Iglesia ha realizado en los últimos tiempos por acortar la distancia con otras religiones. El Papa Francisco desde el inicio de su pontificado ha intentado hacer una alianza con el Islam, principal religión por número de fieles y presencia territorial después del cristianismo, para hacer frente al secularismo cada vez más feroz que invade occidente, encabezado por países de tradición cristiana.

Los avances de la ideología de género son agresivos y avasalladores en todo el mundo. En Estados Unidos el Presidente Biden está comprometido con esta ideología. Por ello ha recibido severas críticas por parte de muchos laicos y de la mayoría del episcopado norteamericano. Los fieles católicos estadounidenses le han pedido a su presidente que al menos, no se declare católico porque confunde a propios y extraños sobre los principios básicos de la fe, y las acciones coherentes con estos principios: Sus acciones radicalmente opuestas a la doctrina de la Iglesia contradicen la fe que profesa.

Hay que reconocer que los acercamientos con el Islam no han servido de mucho para frenar la ideología de género, ni tampoco para detener atropellos y masacres contra cristianos en todo el mundo. Sin embargo, hay que seguir intentándolo. A partir de El Cairo y Beijín, y en todas las Conferencias Internacionales auspiciadas por la ONU, se ha visto avanzar esta agenda ligada a la cultura de la muerte. Ni un paso atrás decían desde entonces las feministas radicales en Beijing, la biología no podrá determinarnos.

Cuando la Unión Europea, conformada por quince países de tradición cristiana, era la más radical en sus propuestas anti - vida, los aliados para hacer frente a sus propósitos fueron los países musulmanes, afines en cuanto al respeto absoluto no negociable por la vida. Y en lo relativo a la moral sexual, a pesar de los abusos que se cometen en contra de las mujeres y que por supuesto reprobamos, nos une el reconocimiento de la complementariedad sexual entre hombre y mujer como origen del matrimonio y de la familia.

En el horizonte de la Iglesia se vislumbran nubarrones que amenazan la unidad de la fe sembrando confusión entre los creyentes. Esta ha sido la historia de la Iglesia desde sus inicios y por eso no debemos escandalizarnos. Contamos con la promesa de asistencia divina hasta el fin de los tiempos. El Papa busca una alianza con los creyentes de todo el mundo, con aquéllos que reconocen al Creador cuya imagen imprimió en nuestra naturaleza y en el mundo.

POR PAZ FERNÁNDEZ CUETO
PAZ@FERNANDEZCUETO.COM

avh 


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