La importancia de la relación México-EEUU

Ambos países tienen un impacto potencialmente brutal sobre el otro

La importancia de la relación México-EEUU
José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México. Foto: Especial

¿Qué tan importante es la relación entre Estados Unidos y México?

La pregunta es recurrente y resurge cada vez que hay un encuentro –así sea virtual– entre los Presidentes de los dos países.

Y la respuesta, invariablemente, es mucho más de lo que entiende el estadounidense promedio, que no gusta de aceptar que parte de su bienestar y su seguridad dependen de factores fuera de su alcance; o de lo que quiera entender el mexicano en general, centrado también en su entorno y listo para culpar a los EEUU de cambios que lo alteren.

Cierto. Son descripciones tan generales que caen en falta, pero ambos países tienen un impacto potencialmente brutal sobre el otro y es lo que gobierna sus relaciones, descritas cada vez más como "intermésticas", o sea internacionales con impacto doméstico.

En otras palabras, lo que ocurre en Puebla se siente en Nueva York, y viceversa. Y es lo mismo entre Oaxaca y Los Ángeles, o entre San Luis Potosí y Chicago, o entre los estados del Bajío y varios de la Unión Americana como Texas, California, Nevada, Nueva York, Illinois o Arizona y Colorado.

Las cifras comerciales son lo de menos, aunque hace medio siglo nadie imaginaba siquiera que ese intercambio alcanzaría alrededor de 600 mil millones de dólares actuales, uno de los mayores del mundo.

Las relaciones humanas son otra cosa. 11 millones de mexicanos que residen legal e irregularmente en Estados Unidos, más 30 millones o poco más de mexico-estadounidenses, forman una considerable masa de opinión y quizás de influencia en Estados Unidos y su impacto en México, a través de remesas, rivaliza con el de cualesquier programa asistencial del gobierno mexicano.

Los estimados tres millones de estadounidenses que radican, legal y no tanto en México, son la mayor colonia de expatriados de ese país en el mundo y un punto de preocupación para las autoridades de las dos naciones, al igual que los más de medio millón de jóvenes con ciudadanía estadounidense, pero hijos de padres indocumentados y deportados.

Así pues sólo Canadá, el otro país vecino, tiene tanto interés como México en el bienestar de los Estados Unidos, o puede ser afectado tanto por lo que ocurra en ellos. Pero en otra forma, no hay otra relación como la de México que los estadounidenses tengan que cuidar tanto por su potencial de impacto positivo o negativo, derivado de la interrelación.

En otras palabras, ambos están interesados en el bienestar y la estabilidad del otro. Son naciones que para bien o para mal, se han convertido en complementarias, con economías y poblaciones parcialmente integradas que a gustar o no forman América del Norte, una región geopolítica que incluye además a Canadá y Centroamérica.

Alguna vez, el que fuera subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos en el gobierno de Ronald Reagan (1980-88), Elliot Abrams, describió la relación con México como "tan importante como la relación con la Unión Soviética, sólo que sin armas nucleares". Y la URSS ya no existe.

Pero dejó su propia sopa de letras. 

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@CARRENOJOSE1

dza


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