América Latina y su sopa de letras

La lista de grupos regionales, algunos más vivos que otros, rebasa ya las dos docenas, sin contar con las afiliadas a la OEA y la OPANAL

América Latina y su sopa de letras
José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

Si algo parece distinguir a América Latina es la diversidad ideológica y la sopa de letras que se ha creado con los diferentes organismos desarrollados en nombre de la unidad o la concertación entre los países de la región.

Y por supuesto, su utilidad inicial, politización y entrada en hibernación una vez que las conveniencias o las necesidades de cada gobierno llevan a presuntos liderazgos o rivalidades y posiciones que excluyan o parezcan separar a otras.

UNASUR, Mercosur, CELAC y Prosur se unen a la ALADI, el Grupo de Lima o a la Alianza del Pacífico como posibles coordinadores de políticas, unos con intenciones "integracionistas" y otros como simple propósito de coordinación comercial.

La lista de grupos regionales, algunos más vivos que otros, rebasa ya las dos docenas, sin contar con las afiliadas de alguna forma a la Organización de Estados Americanos (OEA) y lo mismo incluye un organismo que tiene reconocimiento global, como la Organización para la Proscripción de Armas Nucleares de la América Latina (OPANAL), y otros que al menos de momento parecen simplemente la expresión de un propósito, como la agencia espacial latinoamericana (las iniciales son ALCE, por cierto).

Así, dos de los grupos de integración o coordinación regionales tendrán sus juntas cumbre el próximo marzo, de manera virtual. El Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, por un lado, y el Prosur, que en principio abarca a todos los países de América del sur, menos la Venezuela de Nicolás Maduro, por otro.

Cada uno tiene sus propias ambiciones y dificultades. El Mercosur, por ejemplo, parece haber sido más útil para Brasil que para Uruguay o Paraguay, cuyos presidentes, el uruguayo Luis Lacalle Pou y el paraguayo Mario Abdo Benítez, demandaron en palabras de Lacalle que el Mercosur debe ser "un trampolín" y "no un corsé".

UNASUR, la Unión de Países de América del Sur, soñada por el difunto líder venezolano Hugo Chávez, hoy parece en el limbo debido a las incapacidades de su sucesor, Nicolás Maduro, que en palabras del analista peruano Rafael Roncagliolo, "negaba todos los consensos, incluso para elegir un secretario general".

"UNASUR ha fracasado. La mejor prueba de ello es que por su exceso de ideologismo y de burocracia está prácticamente inactiva hace ya casi tres años y no ha logrado ningún resultado", afirmó el mandatario chileno, Sebastián Piñera. 

Tanto UNASUR como la Alianza Bolivariana (ALBA) también forjada por Chávez son en buena medida víctimas de las políticas de Maduro, el desplome económico de Venezuela y su incapacidad para continuar su diplomacia petrolera. 

Los vaivenes ideológicos en la región dieron origen a la "marejada rosa" que a principios de la década estaba en el poder en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Venezuela, y luego a su retroceso. 

Pero dejó su propia sopa de letras. 

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@CARRENOJOSE1

jram


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