Atole acapulqueño

Se pasa de vista que los miembros del lopezobradorismo están actuando igual a los que siempre criticaron

Atole acapulqueño
Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México

Es elocuente el sepulcral silencio de las féminas de Morena, y de la 4T en general, sobre el tema de Félix Salgado Macedonio. La única que relativamente se dejó oír fue Estefanía Veloz, quien renunció a la militancia morenista pero no a las canonjías producto de su posición y exposición, como tampoco a criticar a los humoristas ‘Marco Polo, y ‘Brozo, El Payaso Tenebroso’.

El ex presidente Vicente Fox recientemente se refirió a una forma en la que la presente administración federal nos da atole con el dedo: “si el atole fueran vacunas, ya estaría todo el país vacunado”, dijo. Sin duda, a lo que me refería antes, esto es, el cuestionar a los cómicos, es otra de muchas formas de dar atole con el dedo y desviar la atención de lo malo que sucede en el seno del gobierno actual. Ello además de que —en el proceso— se culpa a terceros para tapar el desastre, claro está.

‘Marco Polo’ es el cómico regiomontano que recientemente parodió a Clara Luz Flores, hoy candidata de Morena por Nuevo León, y a su esposo Abel Guerra. Ella prefirió demandarlo que aguantar una broma. Y el asunto que aquí sostengo no es defender a este cómico o a cualquier otro, sino que las acciones emprendidas por la Cuarta Transformación contra estos personajes tienen por objeto que todos nosotros desviemos la atención del verdadero problema que se ha gestado al interior del partido en el poder, ese que se ufanaba de ser diferente.

Lejos quedaron los lineamientos y estatutos por los que se vanagloriaban en el sentido de que nadie que estuviese acusado judicialmente, señalado por haber cometido un delito o tuviera dudosa reputación llegaría a ser representante comicial u administrativo de ese instituto político. Félix Salgado fue acusado por la vía penal, señalado en diferentes ocasiones y grabado también en franco desacato de la autoridad, al grado de tratar de golpear a agentes del orden. Pero ahora sabemos, Morena no respeta ni siquiera sus propios principios.

Las tropas morenistas logran darnos atole con el dedo a la ciudadanía en su conjunto. Toda la andanada de críticas hacia otras personas —justificadas o no— son para no responder por Salgado. En el fondo no tratan de dilucidar si los cómicos y actores son misóginos o no, tampoco si les paga la oposición para golpear al gobierno en turno. No. Eso en realidad poco les interesa a quienes los señalan con saña.

Lo que importa es que con ello, las personas “tomen atole” y se dediquen a defenestrar a los cómicos o a defenderlos, perdiendo de foco el verdadero sujeto a cuestionar. Se pasa de vista que los miembros del lopezobradorismo están actuando igual a los que siempre criticaron.

Félix Salgado Macedonio ya es candidato por Morena para ser gobernador de Guerrero y poco a poco se ha dejado de cuestionar y señalar tan trágica decisión. Sí, trágica pues demuestra un desprecio absoluto por la palabra del ciudadano de a pie, teniendo además todos los elementos de saña contra la equidad de género. Pasan las mujeres a ser desechadas en su dicho, y la realidad narrada por ellas no tiene peso ante un mezquino candidato.

El atole con el dedo en este caso lleva a la opinión pública a defender a los acechados por la 4T, señalando culpas de otros actores, cuando que lo único que sería necesario habría sido remover a Salgado como abanderado.

Deberíamos cuestionar el cómo es posible que quienes se han autollamado feministas en la 4T —Olga Sánchez Cordero o una defensora de los derechos humanos (eso dice su título) como Rosario Piedra, entre diversas otras— no han hecho las preguntas de rigor ni tampoco se han inconformado ante tamaño despropósito de tener a un acusado de violación como candidato de su partido.

Los corifeos del régimen y, lo más triste, las mujeres del sistema, quienes más tendrían que demostrar su indignación, no solo guardan sepulcral silencio ante la decisión última de una encuesta que nadie conoce. Adicionalmente, y de forma cínica, marcan y apuntan el dedo hacia quienes fuera de Morena sirven de chivos expiatorios. Se han vuelto maestros atoleros al hablar, señalar, culpar, rotular y desviar la atención lejos de sus problemas.

El plato de esta temporada es el atole acapulqueño; diferente individuo, misma receta. ¡Salud!

POR VERÓNICA MALO
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM

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