@Fabiandelpa es mi pastor

Rodeado de vecinos con espléndida gastronomía: En Pal Real muy de mañana con su pan dulce de campeonato: cuinaman, rollo de canela con cardamomo, relleno de concha

@Fabiandelpa es mi pastor
Rafael Micha / Colofón / Opinión El Heraldo de México

Desde la Ciudad de México, en carretera rumbo a Guadalajara, durante 500 kilómetros, pasando por un par de decoys de patrullas y elementos de la Guardia Nacional, nada se compara con la vorágine y el vértigo del descenso hacia el lago de Cuitzeo, constatar su sequía y el inminente peligro de su desaparición.

El road trip ofrece vistas a lontananza como de postal de los volcanes, dignas de una pintura de José María Velasco o de Dr. Atl. Apenas se lee ahí: Greetings from Habita o más correctamente Postcards from nowhere. Y llegar a Casa Habita en la colonia Americana no decepciona.

Rodeado de vecinos con espléndida gastronomía: En Pal Real muy de mañana con su pan dulce de campeonato: cuinaman, rollo de canela con cardamomo, relleno de concha.

Los clásicos: Hueso y Magno Rasserie, hoy sólo para 50 comensales, se reinventa en Petit Magno. Los favoritos informales como La Panga del Impostor, de Antonio de Livier, o el recién llegado Hibaria Patisserie Japonaise en Avenida de la Paz.

En otro código postal, la nueva aventura del chef Fabián, Yunaites, en el Mercado de Jesús o Cuatro Centenario, en Providencia, emocionan aún más; tanto como Ponte Trucha Negro, que me recomendó Issa, y Analine con sus tortas ahogadas de camarón, aguacate y cebolla morada.

Guadalajara es sin lugar a dudas una gran opción para el turismo de proximidad: un foodie destination, pero sean advertidos los cocineros nazis que allí abundan: no únicamente queremos comer lo que nos ofrecen. Sean democráticos, a la carta: al gusto del consumidor. O sigan el consejo del recién llegado Don Vergas, de Luis Valle: ALV. No comments.

No decepciona la visita a los máximos ejemplos de la escuela tapatía de arquitectura en la colonia Lafayette como la Casa Franco de Luis Barragán, la Casa Quiñones de Pedro Castellanos, y también de su autoría la Privada del Torreón. Tampoco la Casa Cristo de Luis Barragán 1929. PAOS GDL -que algún tiempo fue la Casa Taller José Clemente Orozco (construido en 1948)- presume un estilo funcionalista.

La más que opulenta oferta de arte contemporáneo en Travesía Cuatro que exhibe lo más nuevo de Charlie Billingham con el título Hand Gestures hasta el día 31. O en Guadalajara 90210, de Marco Rountree y Alma Saladin en Zapopan. O el Taller Los Guayabos y su programa de estudio de artistas y de residencias. O el encomiable esfuerzo de Jorge Méndez Blake y Giovanna Ibarra en Ladera Oeste.

Bien vale el detour para visitar el Museo de Arte de Zapopan y la muestra “La diosa verde reloaded”. Y el shopping de piezas de colección de Julia y Renata en Albergue Transitorio. Obvio, llama la atención la moda, pero más, más, más la experta curaduría de objetos como Pajarota, o los hilados de Huruapan de Candor, entre otros.

That’s why I like road trips: the world is larger than in your head!

POR RAFAEL MICHA
@RAFAELMICHA

avh 


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