¿Privatización maldita?

Menos gasto significa menos consumo, pero también previsión ante mayores eventualidades

¿Privatización maldita?
Óscar Sandoval / Columna invitada / Opinión El Heraldo de México

El juego de las percepciones también es dinero. Aplica para políticos, así como a industrias, sectores y personas. La crisis #Covid19 representa ya recortes o presupuestos limitados de las áreas de comunicación y asuntos corporativos de las empresas, lo que en poco tiempo cobrará algunas víctimas. Atención: una buena reputación conjuga tiempo y muchas acciones, pero se pierde incluso con la presunción de un hecho.

Vayamos a los datos. La encuesta “La privatización bancaria, la crisis y el rescate del sistema financiero” levantada en 2010, veinte años después de la modificación de la propiedad de los bancos estatales; mostró opiniones que con el tiempo han tomado una especial relevancia: 7 de cada 10 mexicanos consideraban que la privatización empeoró la situación económica del país y dos de cada 10 asociaron este hecho a la corrupción y falta de transparencia.

Treinta y un años después y en un escenario en el que de acuerdo con la encuesta de Colectivo Voto seis de cada 10 mexicanos perciben que la situación económica de su hogar ha empeorado y que 69% de los problemas que tenemos en el país son culpa de los gobiernos pasados; hay hechos que muestran que resultados positivos de negocio bien comunicados cambian incluso comportamientos financieros de las personas.

El papel de la banca mexicana durante la crisis #Covid19 ha sido excepcional, se adelantó en acciones, comunicó bien y de forma oportuna, y metió gol. Los usuarios también pusimos de nuestra parte: durante 2020 hicimos un uso mucho mayor de la tarjeta de débito que de crédito, es decir, nos endeudamos menos.

De los 8.6 millones de personas que participaron en los programas de diferimiento entre abril y julio, solamente 1.1 millones lo hicieron en reestructuras. Además, quienes usamos los servicios financieros elevamos nuestro ahorro en 10%. Menos gasto significa menos consumo, pero también previsión ante mayores eventualidades.

Contrario a lo que se percibía en aquel 2010, e incluso antes, la banca en manos de privados está sólida. Tiene índices de capitalización arriba del 17% y la liquidez está en 227%. Estos datos ratifican que es un pilar que ha contribuido de manera importante y desde el ámbito privado a que México siga adelante a pesar del confinamiento.

No todo lo privado es malo, como no todo lo administrado desde el Estado es bueno. Esta lección debe quedarnos muy clara este 2021, sobre todo en el marco de los cambios en materia de generación eléctrica impulsados por el Presidente López Obrador.

También debemos tomar nota de que las acciones técnico-financieras que se tomaron durante la presidencia de Luis Niño de Rivera al frente de la ABM no escatimaron en comunicar de manera estratégica.

Es posible que ha pesar de los hechos o los resultados, la percepción sobre los bancos no haya cambiado mucho respecto a aquel 2010 y que aún haya resentimientos sobre las heridas del pasado. Pero por el bien de nuestro país y nuestro presente, debemos reconsiderar nuestra relación con que áreas estratégicas del funcionamiento de un país estén en manos de privados.

Una buena toma de decisiones empresariales siempre debe venir acompañada de una buena estrategia de comunicación porque las percepciones también son dinero, y sobre todo pueden significar mantener un país a flote.

POR ÓSCAR SANDOVAL
CONSULTOR, SOCIO DE 27 PIVOT
OSANDOVALSAENZ@27PIVOT.COM
@OSANDOVALSAENZ

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