Irak y el Papa Francisco

La visita del pontífice tuvo gran carga espiritual y política. Irak es la antigua Mesopotamia, una de las primeras cunas del cristianismo

Irak y el Papa Francisco
Marta Tawil / Agenda Levantina / Opinión El Heraldo de México

El papa Francisco hizo un viaje a Irak del 5 al 8 de marzo. El pontífice, el primero que visita el país, quiere acercarse a las minorías cristianas de Irak y tender puentes con el islam. El Papa sostuvo en Nayaf una reunión con una de las figuras más influyentes del chiismo en el mundo, el gran ayatolá Ali Sistani

Desde que Sadam Hussein fue derrocado, Sistani siempre ha presionado por una identidad nacional iraquí inclusiva. El domingo, Francisco ofreció una misa para 10 mil personas en un estadio de Erbil, en el Kurdistán autónomo.  

La visita del Papa tuvo gran carga espiritual y política. Irak es la antigua Mesopotamia, una de las primeras cunas del cristianismo. 

En el corazón de Mesopotamia se encuentra la provincia de Nínive, origen de la Iglesia oriental en sus dos ramas, caldea y asiria, y cuya capital, Mosul, fue la del Estado Islámico en 2014. 

Antes de la intervención militar de Estados Unidos en 2003, los cristianos en Irak eran un millón 500 mil. Hoy se estiman entre 150 mil y 300 mil de un total de 40 millones de ciudadanos. 

El pontífice recordó la terrible experiencia de los yazidíes, pequeña comunidad esotérica martirizada por el grupo Estado Islámico en 2014; también aludió a uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente para los cristianos en Irak, cuando en 2010 en una catedral de Bagdad, 53 cristianos iraquíes fueron asesinados (entre 2004 y 2008, cerca de 30 ataques se dirigieron directamente a iglesias). 

A pesar de todo, el Papa instó a los cristianos a quedarse o volver a Irak. Según la fundación "Ayuda a la Iglesia Necesitada", sólo regresaron 36 mil de los 102 mil cristianos que abandonaron el norte de Irak. 

Entre ellos, un tercio dice que planea abandonar el país en 2024 por temor a las milicias y por el desempleo, la corrupción y la discriminación. También padecen, como los demás, otras formas de violencia, incluidas las económicas y ambientales.

Los cristianos no son los únicos que sufren violencia. Pero son más vulnerables por su marginación sociopolítica. Desde el derrocamiento de Saddam Hussein, la Presidencia (cargo honorario) se ha reservado para un kurdo, el jefe del Ejecutivo o primer ministro debe ser chiita, y la presidencia del Parlamento está reservada a la comunidad sunita. 

La Constitución que entró en vigor el 28 de agosto de 2005 establece que el islam es la "principal fuente de derecho". 

Con la emigración cristiana se evapora una parte de la identidad iraquí, y es una calamidad para toda una región cuyo pluralismo cultural ha sido una de sus características históricas fundamentales.

Por MARTA TAWIL
INVESTIGADORA DE EL COLMEX
ORBE@ELHERALDODEMEXICO.COM

rcb

                                                


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