Reforma energética entre apagones

En caso de aprobarla el Senado, se estaría ante uno de los cambios más anacrónicos posibles

Reforma energética entre apagones
Juan Carlos Romero Hicks/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

El viernes pasado se aprobó en la Comisión de Energía (con el voto en contra del Partido Acción Nacional) la iniciativa preferente que mandó el presidente Andrés Manuel López Obrador para modificar la Ley de la Industria Eléctrica y en caso de cumplir su trámite en el Senado se estaría aprobando uno de los cambios más anacrónicos posibles; un cambio con el que México se quedará en la era del carbón: sin luz y sin velas.

La reforma que aprobaron en comisiones los diputados de Morena y sus aliados fue votada ciegamente y aunque su mayoría les permitió que transitara, su descuido la invalidará por dos razones muy simples: la modificación es violatoria de la Constitución y del T-MEC.

Al afectar la libre competencia, al favorecer a una empresa estatal sobre las privadas, al cerrar un sector de inversión y al transgredir las reglas para aquellos que invirtieron previamente, se violan normas superiores a las que se están modificando.

Dentro de las grandes casualidades de la vida, la reforma se está debatiendo en el momento de mayor escasez energética en la historia de nuestro país.

En el sur falta energía porque usan aires acondicionados, en el norte por la necesidad de calefacción; a partir del martes 16 anunciaron que se harán cortes de energía “rotativos y aleatorios” en Aguascalientes, Colima, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas, y el jueves 18, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y el presidente Andrés Manuel López Obrador solicitaron a la población ahorrar electricidad entre las 6 de la tarde y las 11 de la noche, bajo las excusas (absurdas y falsas) de que se congelaron los ductos y que Texas dejará de exportar gas natural a México.

Para dejarlo claro: el congelamiento de ductos y de gas natural no se da ni en los países más fríos del mundo y Texas no dejó de vender gas a México, subió mucho de precio por la demanda y como el gobierno del presidente López Obrador (en su austericidio) no compró coberturas para los aumentos de precio, ahora simplemente no se puede pagar.

Es claro que no son ni los aires acondicionados o las calefacciones, ni mucho menos el pretexto de los ductos o de la venta de gas por parte de Texas, es la incapacidad del gobierno federal en su máxima expresión. Además, todo esto pasa en plena onda fría (con nevadas en buena parte del norte del país) y en plena pandemia (los respiradores y demás equipo hospitalario necesita electricidad para funcionar).

Hoy tenemos un país en donde cada vez son más comunes los apagones y la propuesta del gobierno federal es expulsar a quienes produzcan energías limpias y construir plantas que funcionan con diésel, gas o carbón. La política energética de este gobierno necesita urgentemente un golpe de timón que garantice el abasto, no afecte la economía familiar, impulse las energías limpias y respete la Constitución y los tratados internacionales.

POR JUAN CARLOS ROMERO HICKS
COORDINADOR DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PAN
@JCROMEROHICKS

avh

 


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