Lucha por la Hegemonía Mundial en el Siglo XXI

Debemos tener claro que Estados Unidos y China se disputan el liderazgo para combatir el cambio climático

Lucha por la Hegemonía Mundial en el Siglo XXI
Manuel Rodríguez / Colaborador / El Heraldo de México

El trasfondo de la política climática del nuevo presidente estadounidense Joe Biden, es la recuperación de la hegemonía mundial de Estados Unidos; usando como plataforma su intento por encabezar el liderazgo para enfrentar uno de los mayores desafíos de la humanidad: el calentamiento global, que continúa avanzando, ya que de acuerdo con el programa de observación terrestre Copernicus, 2020 ha sido el año más cálido del planeta.

Biden, le devuelve a la política pública ambiental su rango prioritario en la seguridad nacional y política exterior, ordenando al Pentágono y a las agencias de inteligencia para que lo contemplen en sus estrategias de trabajo.

También lo considera como una fuente de empleos, dotándola de un carácter transversal en la administración pública, donde todos los sectores la deben incluir en sus procesos de planeación y presupuesto previendo para ello una inversión de dos billones de dólares.

Esta amalgama de ordenes ejecutivas, está acompañada de una pléyade de funcionarios experimentados en la materia; como Gina McCarthy, experta en calidad del aire al frente de la oficina de política climática de la Casa Blanca, y el veterano político John Kerry, como enviado especial presidencial para el clima, quien fue el encargado de firmar el Acuerdo de París en 2016 al que vuelven a incorporarse.

Biden, tras expresar que “no es momento de medidas pequeñas, tenemos que ser audaces”, firmó una serie de ordenes contra el calentamiento global; cuyo objetivo es impulsar al sector energético a través de las energías limpias, reduciendo los subsidios a los hidrocarburos, deteniendo nuevas concesiones en tierras y aguas federales, preservando tierras y aguas marítimas; así como destinar el 40 por ciento de la inversión de energía limpia a los sectores más pobres; adquirir una flota de vehículos federales totalmente eléctricos y duplicar la energía eólica marina para 2030.

Como todo, tendrá que enfrentar la oposición republicana en el Congreso, y al sector petrolero, aunque no va a prohibir el fracking; y en el exterior, el protagonismo de China, quien al igual que Estados Unidos, se ha comprometido a lograr a mediados de siglo la neutralidad del carbono.

Debemos tener claro que Estados Unidos y China, los mayores emisores de gases efecto invernadero, se disputan el liderazgo para combatir el cambio climático, como un asunto geopolítico, para imponer su hegemonía mundial en el siglo XXI. Por el momento, China lleva la delantera, por la expansión de su industria de energías renovables, y porque en medio de la pandemia ha sido la única gran economía que registró un crecimiento de 2.3 por ciento de su PIB en 2020.  

En este escenario, México tiene que trabajar para convertirse en un protagonista, a partir de la política energética que enarbola nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien le deseo una pronta y plena recuperación de su salud. 

 

POR MANUEL RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
PDTE. DE LA COMISIÓN DE ENERGÍA / CÁMARA DE DIPUTADOS
WWW.MANUELRODRIGUEZ.MX


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