COLUMNA INVITADA

1,033 días más

Andrés Manuel López Obrador no pudo conducir, en tres años, un cambio que ofreciera soluciones

OPINIÓN

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Arturo Sánchez Gutiérrez / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

Dentro de 1,033 días terminará el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Las tendencias están marcadas y nada indica que habrá cambio alguno en el ejercicio del poder.

El presidente seguirá celebrando cada día de su gobierno porque se mueve bajo la premisa de que, ante la ineficiencia gubernamental, el pueblo sólo necesita propaganda y más propaganda.

Por eso, para la celebración de ayer se programaron grupos musicales, mariachis y rumba, para lo cual sí se puede derrochar dinero.

El hecho es que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no pudo conducir, en tres años, un cambio que ofreciera soluciones a los temas que realmente  importan a la ciudadanía: 1) Acceso a la salud con atención de calidad y medicamentos gratuitos; 2) Tranquilidad para salir, convivir, circular y trabajar en un ambiente de seguridad con la delincuencia organizada sometida por las fuerzas del orden; 3) Combate a la corrupción, rendición de cuentas y transparencia; 4) Acceso a la justicia pronta, expedita y universal, no selectiva; 5) Crecimiento económico que promueva el desarrollo con certeza jurídica y confianza para la inversión; 6) Fortalecimiento de las instituciones con eficiencia y respeto a sus funciones; 7) Educación, ciencia y tecnología para todos, con autonomía universitaria y libre gestión de los centros educativos.

Después de tres años de gobierno los resultados son pobres, incluso en la aplicación de las nuevas políticas sociales bajo el lema de “primero los pobres”.

El presidente difícilmente podrá subir más su popularidad y en la eficiencia de sus políticas. Como indica la encuesta publicada ayer por Reforma, la popularidad presidencial empieza a declinar y se encuentra en los mismos niveles que tenían Zedillo y Fox al terminar su tercer año de gobierno. Lo que sí tenemos es un paquete de megaobras que contravienen las tendencias mundiales de la ecología, del uso de energías limpias y del sentido común aeroportuario. Tenemos también una política de Salud errática que relaja los cuidados necesarios cuando nos acercamos a una nueva ola del COVID-19, y se insiste en la no obligatoriedad del uso del cubrebocas.

Vivimos entre mañaneras que mienten y el “quién es quién en las mentiras”; entre diatribas a cualquier crítico osado y elogios a funcionarios ineficientes e irresponsables. 

El sector militar ha sido dotado de múltiples funciones y un decreto presidencial protege su opacidad y falta de rendición de cuentas. Se critica a las instituciones autónomas, democráticas, académicas y de la sociedad civil, mientras se busca centralizar el poder en el titular del Poder Ejecutivo.

Nada anuncia un golpe de timón sino más de lo mismo, con un presidente que prefiere ser candidato que gobernar, con la sucesión presidencial adelantada para someter y condicionar a sus delfines. Auguro reacciones opositoras, tanto en lo político como en lo económico y social. Lo veremos en los siguientes 1,033 días.

POR ARTURO SÁNCHEZ GUTIÉRREZ
PROFESOR INVESTIGADOR DEL TEC DE MONTERREY
@ARTUROSANCHEZG

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