MISIÓN ESPECIAL

México, nación transterritorial

El crecimiento de los connacionales en otros territorios ha transformado al país; ni aquí ni en Estados Unidos se asimila el cambio

OPINIÓN

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Martha Bárcena Coqui / Misión Especial / Opinión El Heraldo de México

Tuve el gusto de presentar en la FIL de Guadalajara un libro provocador. México, nación transterritorial, del exdirector del Instituto Nacional de Migración, Tonatiuh Guillén.

Es provocador, porque nos dice que la población de la nación mexicana no es de 126 millones, de acuerdo con el censo de 2020, sino de cerca de 164 millones si sumamos a los mexicanos en el extranjero, en particular en EU. Una tercera parte de esos 164 millones de mexicanos no radica en México.

Por ello, el planteamiento central es: ¿entendemos lo que los migrantes mexicanos significan más allá de las remesas? ¿Cómo los incluimos en los procesos políticos y el desarrollo social en México? ¿Cuáles son las implicaciones de este novedoso concepto de nación en nuestra relación con EU?

Es provocador porque plantea que la nación mexicana ya no se puede circunscribir al territorio con las fronteras tradicionales, sino que es ya una nación transterritorial si en esta definición se incluye una estructura social y prácticas culturales de millones de mexicanos residentes en otros países.

El Estado mexicano no reconoce esta nueva estructura social de la que los mexicanos en EU son parte esencial y que, por lo tanto, no la incluye en su horizonte de desarrollo. Nuestros conceptos de nación y de soberanía corresponden a tiempos pasados y todavía no se adaptan a los cambios jurídicos de las reformas a la Constitución en 1997, primero, con la aprobación de la ley de no pérdida de la nacionalidad, y luego, en 2021, cuando eliminó la restricción generacional en la transmisión de la nacionalidad al dejar de ser requisito que los padres mexicanos hubieran nacido en territorio mexicano.

Tanto mexicanos en el país, como los radicados en el extranjero, sobre todo en EU, no hemos asimilado este profundo cambio y no sabemos cómo transformar nuestras formas de relacionamiento, nuestro panorama cultural y social.

La existencia de una nación transterritorial plantea retos que hasta ahora ningún gobierno mexicano ha entendido.

El autor afirma que el Gobierno de México tendría que desplegarse institucionalmente más allá de los consulados y del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, puesto que tiene una deuda histórica con los connacionales en el extranjero.

En innumerables ocasiones no los acompañó en la defensa del uso del español y de sus prácticas sociales, culturales y estéticas. Por el contrario, el mexicano en EU es incomprendido.

Pero esta fuerza de la nación transterritorial tiene un impacto en EU y puede llegar a asustar a sectores de su población. Porque su tamaño, su desarrollo económico, su presencia política incremental y su poderío cultural reflejado en el bilingüismo, las artes, la música y la cocina son crecientes e inocultables.

Somos, pues, una nación en varios países y aún no sabemos cómo desarrollar esta nueva estructura social y cultural. Comencemos por conocer mejor a esa población.

La academia y los medios de comunicación tienen una responsabilidad primordial en ello.

POR MARTHA BÁRCENA COQUI
EMBAJADORA EMINENTE
MARTHA.BARCENA@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@MARTHA_BARCENA

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