ALHAJERO

¡Muevan al pueblo!

Movilizar al pueblo para la defensa de él y de su proyecto. Eso será su gran escudo y su armadura ante las batallas por venir

OPINIÓN

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Martha Anaya / Alhajero / Opinión El Heraldo de México

La orden es tajante: ¡Muevan al pueblo!

Es lo que ha exigido el presidente a los suyos –partido, gabinete, gobernadores, alcaldes, simpatizantes- para enfrentar la segunda parte de su mandato y las próximas batallas por librar.

Ante un clima social y político en lo nacional que amenaza crisparse aún más, sin la mayoría calificada en la Cámara de Diputados para sacar adelantes sus reformas constitucionales, con una Suprema Corte y un Tribunal Electoral que han levantado la cerviz y el abierto encono de fuerzas económicas extranjeras dispuestas a defender sus contratos, Andrés Manuel López Obrador se sabe contra la pared.

Pertrecharse fue su primera reacción. Fortificó las torres de su entorno alejando a moderados que ocupaban posiciones clave o a quienes consideró desleales, y ubicó en su lugar a radicales del movimiento que lo llevó al poder y a conocidos de antaño probados en su lealtad. Adán Augusto López, secretario de Gobernación,se convirtió en figura central del nuevo tablero.

No ceder ni un ápice (ante los adversarios internos), fue el segundo mandamiento. Ningún diálogo, negociación, moche, o cosa que se le parezca. Si podemos ganar con lo que tenemos, arrasemos,indicó a Ignacio Mier, coordinador de los diputados morenos.

Tal cual se aplicó en la Cámara de Diputados para la Miscelánea Fiscal y el Presupuesto de Egresos del año entrante.

Y lo más importante: movilizar al pueblo para la defensa de él y de su proyecto.

Ello incluye la revocación de mandato convertida en “ratificación”. Eso será su gran escudo y su armadura (y si no se realiza o sale mal, servirá para sitiar y poner en llamas alInstituto Nacional Electoral y hasta a la SCJN si se requiere).

El pueblo en movimiento. Con grandes marchas de nueva cuenta como en los tiempos del desafuero, busca López Obrador hacer frente a sus adversarios en esta etapa. Así se los ha dicho el presidente a sus alfiles y a sus caballos de batalla. Así se lo ordenó a Mario Delgado, presidente de Morena, para que levante al ejército moreno (más bien obradorista) en defensa de su presidente y de la Cuarta Transformación.

Los programas sociales harán lo propio para motivar al pueblo, a ese ejército de siervos de la nación, de adultos mayores, de sembradores de vida, de jóvenes construyendo futuro, de hijos de madres trabajadoras, de discapacitados.

Con ese pueblo en movimiento –como en los tiempos del desafuero y de los pozos petroleros-, AMLO librará las grandes batallas que se aproximan. Eso intentará al menos.

La transformación de las conciencias subyace en toda esta historia. Ahí está lo que considera su herencia. Es lo que sostiene…, y le sostiene.

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GEMAS: Obsequio del presidente López Obrador al coordinador de los diputados priistas,Rubén Moreira: “No es un toma y daca. Los principios y la dignidad no se negocian.”

POR MARTHA ANAYA
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@MARTHAANAYA

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