La vacuna, en el centro de la disputa

Si la pandemia ha ensanchado la brecha y profundizado la división, la vacuna trae una dosis adicional de polarización

La vacuna, en el centro de la disputa
Manuel López San Martín / Definiciones / Opinión El Heraldo de México

En momentos donde la responsabilidad debería anteponerse a la ambición y la solidaridad al oportunismo, el cálculo político marca el rumbo por el que los mexicanos navegamos. Vamos por aguas enturbiadas por la clase política. Buena parte de ella no encuentra en la salud su prioridad, sino en la elección que está a la vuelta de la esquina. Ni la emergencia apacigua los ánimos; los enciende. Las posiciones ya lucen irreconciliables. El manejo de la contingencia sanitaria, la estrategia de vacunación, la confianza en la información que se comunica y con base en la que se toman decisiones, la certeza de verdad en los datos públicos y la sospecha de ocultamiento de cifras, son ingredientes de una discusión donde el odio y los prejuicios, acompañados de verdades a medias y mentiras absolutas, rebasaron hace rato a la ciencia.

El encargado de la emergencia, el subsecretario López-Gatell se ha rebajado a hacer politiquería. Frente al sinnúmero de argumentos que ponen en tela de juicio la veracidad de la información con la que navega, se enloda en la arena de la grilla. Su desgaste se acelera. La curva de contagios aún no se aplana, pero la de su credibilidad sigue en caída libre. Conforme se descompone el escenario

—por sus propios yerros, más el desgaste natural que le provoca la crisis— luce superado en táctica y habilidad.

El sesgo en las cifras, la falta de claridad y el déficit de credibilidad lo provocó él.

Enfrente, aparecen dando lecciones quienes provocaron o, en el mejor de los casos, no detuvieron la descomposición de un colapsado sistema de salud. Lo hacen desde la comodidad de la distancia. Pretenden dar cátedra a destiempo, con buena dosis de oportunismo. Lejos de ayudar parecen intentar lucrar. El momento para hacerlo es perverso. Estorban. Dividen y polarizan.

En el centro, como ya es costumbre, los ciudadanos ven con asombro autoridades poco fiables y opositores empequeñecidos, mientras la emergencia sanitaria vive uno de los momentos más álgidos, y la crisis económica alcanza a millones. El protagonismo no es buen consejero, la búsqueda del reflector no siempre paga bien. Hacer politiquería en tiempos de pandemia, cuando se requiere conocimiento científico, no sólo es torpe sino irresponsable. Pero eso tenemos hoy.

Ahora la vacuna está en el centro de la disputa. Se acusa “monopolio” del gobierno del presidente López Obrador cuando quienes lo hacen, saben que es imposible para los particulares ir a comprar y traer vacunas. Todos los países del mundo, todos, concentran las compras. No los privados, tampoco los gobiernos estatales. En eso tiene razón el Presidente. En lo que se equivoca es en que no necesitará, para eficientar la aplicación, redes de distribución más amplias, acompañándose de la IP, por ejemplo.

El manejo es político desde ambos lados. De nuevo, en medio, la ciudadanía. Ahora, contra las cuerdas y desesperada por tener la vacuna cuanto antes. Así empieza un nuevo año que deberá ser mejor que 2020, pero que no permite albergar demasiado optimismo. No por ahora.

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN


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