Yo odio, tú odias, todos odiamos...

El filósofo italiano Nicolás Maquiavelo decía que el discurso de odio era una herramienta política característica de cualquier gobernante, y utilizada como estrategia infalible

Yo odio, tú odias, todos odiamos...
María del Mar Barrientos / Molti Diversi/ Opinión El Heraldo de México

La llegada de Trump al poder no ha provocado un discurso de odio, simplemente lo ha sacado a la luz, y su entrada a la Presidencia llegó con la idea de “Sí, se vale odiar”. No es que la gente haya odiado más a partir de este gobierno, es que la gente ya odiaba y, probablemente, con el “Trumpismo” ese sentimiento se hizo permisivo. “Está bien ser racista, y está bien odiar a alguien”.

¿No se supone que después de 2020 el mundo sería diferente, cambiaría para bien y nos haríamos más humanos y sensibles ante el dolor ajeno? Pareciera, con actos como el asalto al Capitolio, que en nuestro planeta sigue habiendo temporadas y temporadas de una serie de terror que parece no acabar.

Una vez durante una entrevista con el arquitecto Enrique Norten, quien lleva casi 20 años viviendo en Nueva York, hablábamos sobre el tema del racismo y la discriminación en Estados Unidos, específicamente de los latinos, sin embargo, él expuso un punto que jamás había visto, y dijo: “El americano no tiene aberración hacia los latinos solamente, sino a cualquier persona que no se vea igual que él”. Y esto incluía a los africanos, asiáticos y a toda persona que tenga otro aspecto racial que no sea igual al de los estadunidenses.

Probablemente esta sea la razón por la que un europeo no sufre de esta discriminación en el país vecino.

Si bien es cierto que en el párrafo anterior se habla de un odio por la raza, 2020 desató varios odios que dimos por sentados.

Como si odiar tanto fuera lo de hoy, porque, así como el amor se contagia, el odio lo hace, y mucho más rápido. Porque como dijo Joe Biden durante su discurso posterior al asalto del Capitolio, lo que dice un presidente cuenta, y cuenta mucho, sea bueno o malo. Y con esto, Trump no sería el primero ni el último político que apela a un discurso de odio para formar una comunidad.

Este discurso ha estado caracterizado por el continuo recurso al odio y a la xenofobia, además de una reconfiguración del papel que Estados Unidos debe jugar en el ámbito internacional. Pero otros líderes políticos han hecho del odio su emblema, como el
exvicepresidente italiano Matteo Salvini, y el primer ministro húngaro Viktor Orbán, que también son admirados políticamente por Steve Bannon.

Nicolás Maquiavelo hablaba constatemente del odio como una herramienta política, utilizada por la mayoría de los gobernantes, que al final son líderes, que impactan y contagian con sus actitudes. Ellos odian, nosotros odiamos, todos odiamos.

La directora de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México habló sobre los discursos de odio y dijo lo siguiente: “Ante el panorama adverso que se vive en algunos países respecto al tema de los derechos humanos, es necesario reiterar que éstos existen para proteger a las personas de los abusos de poder, y es ineludible oponerse al discurso nocivo de la propaganda basada en el odio, el fanatismo y los prejuicios, para contribuir a la promoción de la convivencia y fomentar el respeto hacia todo los pueblos”. Así es, el odio, el fanatismo y los prejuicios son los protagonistas del año 2021, y lo fueron de 2020.

¿Qué tendrá que pasar para que los discursos no sean de odio, y sean de inclusión?

POR MARÍA DEL MAR BARRIENTOS
MARIMAR.BARRIENTOS@ELHERALDODEMEXICO.COM
@MARIMARBAT


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