Aparece cuando menos te lo esperas

Inspiración: es una palabra que significa “in-spiritu”, adentro del espíritu. En este año que empieza, deseo nos llegue a todos de manera inesperada

Aparece cuando menos te lo esperas
Paola Albarrán / Aire para pensar y dejar pensar / Opinión El Heraldo de México

Si pudiera pedir un deseo para este año, sería que la inspiración esté cerquita de nosotros y nos susurre al oído. Que le de vida a lo que debe llegar, pues éste año difícilmente se puede empezar con una lista de propósitos, metas y objetivos concretos por alcanzar. 

Comienza con la puerta cerrada, literalmente, invitándonos a seguir permaneciendo adentro de nosotros, a seguir refinando esos cambios y ajustes, para cuando sea momento de darle vida a los sueños.

¿Qué sería de nosotros sin inspiración? No seríamos más que una eterna recicladora, repetidora de ideas que se maquillan, se cansan y mutan intentándose defender, pero en esencia son las mismas cosas que pensamos y que se acomodan en algún rincón de la mente y poco a poco se apagan, condenadas a ser olvidadas.

La inspiración es esa escoba que desempolva nuestros más profundos sueños, la que por arte de magia llena todo de vida, la que hace fluir los deseos, la que pone chispa para que se arranque el motor de la creatividad y nos pongamos a trabajar despiertos.

La inspiración es aquella que se contagia cuando es verdadera, la que sacude, la que nos eleva.

Es la máxima musa, nos llena de arte, literatura, música, ciencia, experiencias. Nos hace vivir vibrando. Cuando vives adentro del espíritu te llenas de inspiración.

¿De dónde viene? De la quietud del mar, la risa de un niño, una canción, en la elegancia del trote de un caballo, una buena conversación, un párrafo de un libro que te sacude, en los colores de un atardecer y de una flor, la caminata en silencio por alguna plaza vacía, en ponerte una cobija en las piernas y soltar. También de los recuerdos de un abuelo, el frío de la noche o en el calor de una taza de café, en un consejo de una amiga o en el silencio de alguna oración, de una historia o de alguna cicatriz, de la valentía en voz alta y de cuando descubres en el anonimato la valentía en voz baja.

La inspiración vive en ti, si le haces espacio para que habite. No viene envuelta en nada, llega para regalar y aparece para todos. Se queda para quien esté dispuesto a recibirla.

Llega cuando estas conectado a ti, cuando te sientes en ti y reconoces donde empiezas. 

Entonces la inspiración te despierta.

La inspiración no aterriza poco a poco… aparece silenciosa, pero llega de golpe y llena cualquier espacio que le abras, son ideas que maduran con el tiempo en este diálogo interior y explotan con alguna expresión. Es un respiro que acomoda, es aire, espacio y
claridad.

Ya lo decía Picasso: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”; es una musa que no pide permiso para entrar, es buscada, cotizada, y se da a desear, visita por instantes, por segundos, y deja en tus manos cómo tejer lo demás.

Si pudiera pedir un deseo en este año, sería que la inspiración nos visite cotidianamente, que encuentren ese respiro en cada cosa que se propongan y hagan poemas en su mente que suavice la realidad.

Que los tome de la mano y los lleve por un camino para muchos desconocido, pero que puede ser fascinante en todos los sentidos.

¿Si nos ponemos como propósito que nos invada la inspiración?

POR PAOLA ALBARRÁN
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@PAOLAALBARRAN


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