¡Adiós al INE!

Hizo a un lado sus funciones de organizador equitativo de elecciones, para convertirse en un actor político

¡Adiós al INE!
Jorge Avilés/ Con H de hacha/ Opinión El Heraldo de México

La noche del 6 de julio de 1988 la nación se encontraba paralizada. Por primera vez en la historia moderna de México, el candidato del PRI estaba perdiendo las elecciones. Los primeros resultados le daban ventaja a Cuauhtémoc Cárdenas, candidato del Frente Democrático Nacional, quien ya se perfilaba para convertirse en el primer Presidente de la historia moderna no emanado del PRI.

A primeras horas de la madrugada, se anuncia en cadena nacional una caída del sistema de conteo de votos. Horas más tarde, el sistema regresa y la tendencia se revierte, para darle el triunfo a Carlos Salinas de Gortari, el candidato del PRI, con 50.36% del voto, contra 31.12% de Cárdenas y 17.07% de Clouthier. Lo que hoy es conocido como el mayor fraude electoral en la historia de Latinoamérica

A pesar de haberlo negado durante décadas, en 2009 el expresidente Miguel de la Madrid confesó lo que todos sabíamos: que el PRI perdió la elección de 1988. Incluso, el exsecretrio de Gobernación y encargado de ejecutar este fraude, declaró en julio de 2017 que se había cometido fraude electoral para evitar que Cuauhtémoc Cárdenas llegara a la presidencia.  ¿Dónde están ahora los artífices? De la Madrid murió en 2012 y Bartlett hoy forma parte del gabinete del presidente López Obrador. Las vueltas que da la vida.

Dos años después de este fiasco, el 11 de octubre de 1990, se crea el Instituto Federal Electoral, que desde entonces se encarga de regular los procesos electorales y de participación ciudadana de este país: la transición democrática del año 2000, con el triunfo del presidente Fox, la derrota de López Obrador en 2006, por menos de 300 mil votos ante la maquinaria mediática del presidente Felipe Calderón, y ya como INE, la victoria histórica del presidente López en 2018. El presidente López Obrador jugó bajo las reglas de la democracia, las mismas que el INE se ha encargado de defender, y López Obrador ganó. El sistema funcionó. Lamentablemente, de esa institución ya no queda nada.

Hoy el INE ha hecho a un lado sus funciones de organizador equitativo de elecciones. para convertirse en un actor político con intereses propios, una especie de inquisidor moderno cuya función se extiende a censurar mensajes, partidos políticos e ideas con las que no militan, y lo hace por encima de los Poderes de la Unión, y eso es aterrador para nuestra incipiente democracia. La institución que fue fundada para hacer valer nuestra democracia hoy se entrega al mejor postor con tal de ganar la misericordia del gobierno en turno y no desaparecer, y lo peor es que eso ha hecho que se encuentre completamente desprestigiada frente a los mexicanos: 6 de cada 10 confían poco o nada en la institución

Al INE parece importarle poco su reputación frente al pueblo, porque cuando han tenido la oportunidad de defender la democracia, prefieren, ingenuos, hacerle regalos de buena voluntad al gobierno en turno, como por ejemplo, negar de una forma grotesca el registro al principal movimiento opositor del régimen actual: México Libre.

En algo coincidimos el Presidente y yo esta vez: el INE debe desaparecer.

 

POR JORGE AVILÉS
JORGEAVILESVAZQUEZ@GMAIL.COM
@CALLODEHACHA


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